GABRIEL TORRENS
PALMA.- Mallorca
necesita de una gran mezquita. Lo dice el
líder de la comunidad musulmana en las
Islas, Loumis Meziani, el presidente del
Consejo Islámico en Baleares.
Los
fieles de Alá tienen problemas de espacio
en sus actuales templos insulares; tres en
Palma. Frecuentemente y de forma especial
los viernes -días sagrados según el Corán-,
muchos rezan en la calle porque no caben en
las mezquitas de la Isla. Los planes para
hacer frente a esta situación pasan por la
construcción de un templo de enormes
dimensiones, un edificio que no sólo se
contempla para la oración, sino como punto
de encuentro y de gran valor
simbólico.
Las intenciones del
Consejo Islámico en Baleares son construir
una mezquita de gran altura y capacidad.
Loumis Meziani asegura que se debe ver
desde diferentes puntos de la Isla, «desde
el bosque de Bellver hasta Can Pastilla o
el Arenal».
De momento, la comunidad
musulmana parece haber encontrado el solar
idóneo. Los imanes negocian actualmente con
la propiedad.
La ubicación prevista
es estratégica y en ella juega un papel
primordial la buena comunicación. Los
terrenos previstos se encuentran en el
municipio de Marratxí, cerca de Palma,
próximos al cementerio de Bon Sosec, de
fácil acceso en coche, por autopista, e
incluso por tren, gracias a la proximidad
con la estación.
El diseño concreto
de la gran mezquita será el próximo paso,
según explicaciones de Loumis Meziani a
COPE. Seguirá la búsqueda de financiación,
a través de particulares e
instituciones.
Buenas
relaciones
«Nosotros no tenemos
medios para la construcción de una mezquita
de la dimensión como queremos», asegura el
presidente del Consejo Islámico en Baleares
que confía en ayudas incluso desde
Bruselas. El líder musulmán en las Islas,
apunta que la Unión Europea ha financiado
«la mejor mezquita, la más grande, que está
en Alemania, y también una en
Sevilla».
Además, los seguidores de
Alá también tocarán a las puertas de todas
las administraciones. Loumis Meziani
subraya las buenas relaciones con los
gobiernos central, autonómico y
municipales. A partir de aquí, confía en
unas ayudas económicas que aún no han
solicitado.
Cuando el proyecto
empiece a tomar forma el Consejo Islámico
de Baleares acudirá a las autoridades de
las Islas. Sin embargo, ya se han producido
los primeros contactos para garantizar la
viabilidad técnica del
proyecto.
Loumis Meziani declara que
«estamos muy bien organizados y antes de
empezar una cosa siempre pedimos
información». En este caso concreto señala
que no habrá «ningún problema para
conseguir autorización» para construir la
mezquita, tampoco por la notable altura que
desean alcance el templo.
En cuanto
tengan cerrada la compra del solar, los
musulmanes encargarán el proyecto a un
arquitecto y empezarán la búsqueda de
financiación, su principal handicap, según
ellos mismos reconocen. Loumis Meziani se
muestra muy optimista e indica que «las
autoridades nos atienden muy bien y no hay
ningún problema hasta hoy. Tenemos
-continúa- buenas relaciones con
todos».
El diseño de la gran
mezquita, con la cuantificación del coste
estimado de la obra, es el paso previo para
«ir proyecto en mano, porque no se puede
hablar con aire» a solicitar la necesaria
financiación para una comunidad creciente,
que el propio colectivo cifra en unas
25.000 personas en el conjunto de
Baleares.
Según Loumis Meziani, todas
las decisiones del proyecto las toman en el
seno del Consejo Islámico que él preside de
forma unánime o consensuada y hay un deseo
firme de la comunidad musulmana y su
federación. «Yo no decido sólo», apostilla
el imán.