LORENZO MARINA
ARTA.- El asesinato de Pedro Bonnín tiene todos los ingredientes de un nuevo caso de violencia de género. Con una salvedad, víctima y asesino son, presuntamente, del mismo género: masculino.
Bonnín trató de defenderse en vano del letal ataque de su asesino. Buena prueba de ello es que el cobertizo que había transformado en residencia se halló revuelto por completo. El asesino utilizó una extrema violencia para acabar con la vida de Bonnín. Le propinó dos cuchilladas y le golpeó brutalmente en la cabeza con un bastón u otro objeto contundente.
A pesar de ser un padre de familia y estar recientemente separado de su esposa, Bonnín era conocido en Artà por sus tendencias homosexuales. De confirmarse el móvil sexual, su asesinato reúne todos los ingredientes de un nuevo caso de violencia de género, del mismo. Por supuesto, este caso resultaría totalmente excluido de la Ley Contra la Violencia a las Mujeres.
Víctima y asesino se encontrarían, en esta ocasión, en el mismo género. De hecho, las cifras de víctimas mortales de la violencia doméstica registra este año una insólita paridad: tantos hombres como mujeres han muerto en Baleares a manos de sus respectivos compañeros sentimentales.
Hace doce días fue hallado el cadáver de la británica Anna Minissale en el barrio palmesano de El Terreno. Había sido asesinada a martillazos a manos de su compañero sentimental, Daniel Woolcock. A continuación, él decidió acabar con su vida ahorcándose con una cuerda. El crimen había sido cometido, en realidad, una semana antes. Sólo el avanzado estado de putrefacción de los cuerpos despertó la alarma entre el vecindario, por el insoportable hedor que se colaba por sus ventanas.
Los celos
Apenas una semana después de encontrar los cuerpos, la escena se reeditó en otro punto de Palma. Gregorio González Pozo fue detenido la noche del pasado jueves 25 por asesinar a su esposa, María Josefa Rodríguez Fernández, estrangulándola con un cinturón. Gregorio no tuvo reparos en confesar que cometió el crimen movido por los celos.
Así, Gregorio confesó que había iniciado una acalorada discusión con María Josefa. El motivo: «chateaba con hombres» por internet, Gregorio cogió un cinturón de piel negra al cuello de su mujer y la estranguló con él.
Sin embargo, nada más iniciarse el año las tornas cambiaron en Baleares. Las víctimas mortales de la violencia de género fueron ellos.
Así, el ex alcalde de Formentera Bartolomé Ferrer falleció después de recibir un golpe en la cabeza a manos de su ex esposa. La mujer quedó en libertad.
En apenas 72 horas, un nuevo caso de violencia de género tuvo como protagonista a una víctima masculina. El crimen se cometió en un lujoso yate amarrado en el Port d'Andratx. Gerth Möller, de 59 años, fue degollado, presuntamente, a manos de su ex compañera sentimental Sylvia Schäffer de 55 años. El crimen se cometió mientras la víctima dormía en su camarote.
La primera mujer asesinada no tardó en aparecer en Baleares. El pasado 16 de enero la joven eslovaca Veronika Kovaloska murió después de que su novio tratara de fingir un suicidio. Según la autopsia, la chica murió tras sufrir un golpe letal en la cabeza antes de caer desde una altura aproximada de nueve metros. Le fue propinado, presuntamente, por su novio: el detenido Pedro José C.Q. de 29 años de edad.
En definitiva, durante el presente año un total de seis personas, incluido Bonnín, han muerto asesinados, presuntamente, a manos de sus compañeros y compañeras sentimentales. Todos los crímenes se han concentrado en dos meses: enero y agosto. Tanto en invierno como en verano, en un sexo como en otro, la violencia de género es una lacra insoportable.