ESTEBAN URREIZTIETA
INDALECIO
RIBELLES
PALMA.- No han podido
abortar la construcción del hospital por la
vía legal y ahora se conjuran para que Sant
Bernat, la Virgen, el demonio o el santo
que esté de guardia en agosto impida, con
una acción sobrenatural, la construcción
del Son Dureta II, hospital del que se
beneficiarán cristianos, judíos, musulmanes
y agnósticos de toda Baleares.
Coincidiendo con las fiestas de Sant
Bernat, cada día, a las 20.00 horas los
monjes de La Real liderados por su terrenal
prior, Antonio Vallespir, proceden al rezo
de la novena del santo que da nombre al
monasterio, con curiosas invocaciones al
poder divino para que elSon Dureta II acabe
en los infiernos. Por increíble que
parezca, el estreno de la novena
antihospital se estrenó con motivo
de un bautizo celebrado en este recinto
religioso el pasado fin de semana y donde,
a todos los asistentes, con independencia
de si estaban a favor o en contra del
mismo, se les invitó a que rezasen contra
el nuevo Son Dureta.
Una vez
repartido el folleto con el texto y cuando
procedieron a cantar el mismo, los
asistentes no salieron de su asombro por su
contenido mirándose entre ellos incrédulos.
No era para menos. Como dice la estrofa en
cuestión los feligreses ruegan que Sant
Bernat interceda con Jesús y María para
«que no se construya el monstruoso
hospital, planificado sin respeto a la
naturaleza y a los valores históricos,
religiosos y artísticos del entorno de
nuestro monasterio, te rogamos oh glorioso
San Bernat...».
Esta es la última
invención de la excelsa Congregación de los
Sagrados Corazones que rige los destinos de
un monasterio de todos los palmesanos, pero
que ya no saben qué hacer para paralizar el
futuro centro sanitario de referencia de
las Islas, que se levantará en la finca de
Son Espases.
Sant Bernat
'antihospital'
Primero
recurrieron ante las autoridades la
decisión del Ejecutivo de ubicar allí Son
Dureta II. Más tarde organizaron
manifestaciones junto a los vecinos de la
zona, que contaron con el activo apoyo de
las formaciones políticas de la oposición
en Cort.
La congregación
religiosa llegó, en su afán por censurar a
todo aquel que se opusiera a su cruzada
contra el hospital, a condenar públicamente
a EL MUNDO/El Día de Baleares por defender
el nuevo centro sanitario.
Ahora
reparten panfletos a todos y cada uno de
sus feligreses para que pidan a San Bernat
en las misas que interceda para evitar el
nuevo Son Dureta, una vez agotada ya la
práctica totalidad de los recursos
legales.
Una actitud bien diferente,
por cierto, al estado de levitación y de
brazos cruzados que adoptaron los monjes
desde que a mediados de los años ochenta
los alrededores del monasterio se llenaron
de chalés adosados de clase media, cosa que
jamás han censurado. Pero la construcción
de un hospital a más de 400 metros del
recinto espiritual y del que se beneficiará
toda Baleares se ha considerado por la
congregación como todo un atentado contra
el patrimonio cultural.
Eso sí, los
monjes se vuelven a olvidar en sus
plegarias de que a escasos metros del
monasterio que defienden se construyen
otras 435 viviendas de semilujo y un
restaurante con capacidad para 320
personas. La actitud anti PP de los monjes
de La Real le ha granjeado las simpatías de
los partidos, políticos y funcionarios del
Pacte de Progrés que se han unido con sus
respectivas plataformas contra esta
infraestructura sanitaria.
De hecho,
en estos momentos, los nacionalistas del
PSM-EN son los que más partido le han
sacado a la cruzada de los frailes de la
Congregación de los Sagrados Corazones. Un
colectivo que en sus manifestaciones
político-terrenales no son ángeles de la
guardia. Su deriva nacionalista les hizo
ponerle mesa, mantel y salón, por ejemplo,
al proetarra Gil de San Vicente para que
ofreciera una conferencia. Su aureola de
santidad impresionaría a los monjes.