SILENCIOS DOLOROSOS. Han llamado
dolorosamente la atención algunos ruidosos
silencios por el salvaje asalto de los
ultras al domicilio de nuestro editor. Ni
una palabra de condena, ni una muestra de
solidaridad, ni una palabra de afecto ante
la acción vandálica. Sólo silencio. Si el
ataque se hubiera producido en contra de
los silenciosos, nosotros no hubiéramos
callado.
ATRACON ESTRUCTURAL. No pasa
día que Antich proclame, urbi et
orbi, sus críticas al Govern por no
afrontar los «problemas estructurales». Le
ha gustado el palabro, que prodiga
apenas tiene ocasión para ello. Sin
embargo, constituye un misterio insondable
qué es para Antich «lo estructural» y,
puestos a hacer averiguaciones, sería
interesante conocer en qué consistió la
«política estructural» de Antich durante
los cuatro años de pesadilla que duró su
gobierno.
NO ESTAN NUNCA. 8.45 horas
del pasado sábado: un residente del barrio
catedralicio intenta acceder con su
vehículo a su domicilio. Por causas que no
son del caso, no lleva encima la tarjeta
que le permite bajar el pilón que amuralla
la zona. Toca el timbre con reiteración,
primero, y con furia impotente después.
Nadie contesta. Llama al teléfono indicado
y nadie contesta. No están. Nunca están.
Los responsables o vacan o se refocilan
martirizando al ciudadano o se han ido de
copichuelas. Consecuencia: todo un barrio
convertido en una especie de castillo
kafkiano inexpugnable.