El grupo de asaltantes de la residencia
de Pedro J. Ramírez en la Costa de los
Pinos desveló uno de los motivos para
escoger su residencia frente a otras: el
hecho de contar con una concesión. Mientras
que las construcciones que vulneran la Ley
de Costas, construidas incluso después de
su aprobación en el año 1988, han resultado
indemnes por completo a sus
acometidas.
En especial, el portavoz
del grupúsculo independentista Lobby per la
Independència, Josep Palou, abundó en este
extremo: la concesión de un permiso a
Ramírez. Sin embargo, Palou no ocultó cuál
era el verdadero motivo de la protesta: su
crítica a la línea editorial de EL MUNDO.
«Tiene la cara de venir a Mallorca a dar
lecciones de regeneración política, ética y
periodística», espetó.
No en vano,
todas las movilizaciones, por mínimas que
fueran, del Lobby per la Independencia han
sido amplificadas y recogidas por los
diarios del editor mallorquín Pedro Serra:
Ultima Hora y Balears. La
campaña de Serra siempre se ha avivado en
los momentos en los que EL MUNDO desvelaba
algún escándalo en el que Serra estaba
implicado: la gestión del Museo Es Baluard
costeado por los administraciones públicas
y el pelotazo abortado en Son Massot
de 36 millones de euros. Serra, más
concretamente su yerno, estaba implicado
con una polémica recalificación.