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EL MUNDO OPINA
¿Pandilleros en Sant Antoni?
En pocos días, Sant Antoni ha pasado de
ser el receptor de una magnífica estación
marítima al escenario de dos peleas entre
jóvenes que se han saldado con un resultado
dramático. No estamos en Eivissa
acostumbrados a los efectos negativos de
las bandas juveniles porque, hasta ahora y
afortunadamente, no se tenía constancia en
la isla de actividades de grupos como
estos. Pero todo indica que el germen
existe y que, de no atajarse, podría
convertir la mayor de las Pitiüses en nuevo
escenario de batalla para los tan temidos a
la vez que horteras Latin Kings o Nietas.
Si se conoce la causa del problema, como de
hecho se conoce, no harían mal las
instituciones en adelantarse y buscar
fórmulas que permitan dar salida a unos
jóvenes que no se sienten en absoluto
integrados en esta sociedad de acogida y
cuya educación ha quedado en manos de la TV
o los videojuegos. Govern, Consell y
ayuntamientos han de colaborar para saber,
primero, cómo detectar al que es carne de
cañón y, después, ayudarle a salir de ese
laberinto que es el de los pandilleros
juveniles. Eivissa, por fortuna, aún está a
tiempo.
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