ROBERTO DÍEZ YAGÜE
PALMA.- Era una
noche para desgastarse las palmas de la
manos. Los aficionados que acudieron a Son
Moix lo sabían, así que no dudaron en
aplaudir cada nombre, cada acción, cada
detalle de la presentación del Mallorca.
Antes del choque ante el Hertha Berlin, el
atronador «Eye of the tiger» sonaba por los
altavoces para dar comienzo a la
enumeración de los jugadores del equipo
bermellón.
La mascota precedió a la
plantilla, que fue aplaudida a rabiar, por
mucho que la música fuese potente. Ahora
bien, las preferencias del público
estuvieron bastante claras. Los jugadores
de la casa se llevaron a casa una buena
ración de aliento, especialmente Toni
Prats, en la que supone la temporada de su
regreso al club isleño. El capitán
Alejandro Campano -un mallorquín más, por
qué no- fue ovacionado por todo lo alto, al
igual que, en el capítulo de foráneos, Juan
Arango y Yoshito Okubo.
Hubo aplausos
para todos, incluso para el ausente Potenza
-concentrado con la selección sub-21
italiana-, pero para ovación, la recibida
por Héctor Cúper. La comunión de la platea
con el argentino es extrema. Quintales de
aplausos y costales de cánticos obligaron
al preparador suramericano a reclamar 30
segundos para poder hablar. «Lo único que
puedo garantizar», aseguró Cúper, «es que
detrás de mí hay un equipo que trabaja,
comprometido, que va a defender el escudo
que llevamos aquí en la izquierda». El
técnico argentino agradeció después a la
afición su apoyo en la temporada pasada, lo
cual fue una constante durante todas las
intervenciones. Ahora bien, Cúper le dio su
toque particular. «Gracias por estar
callados en momentos difíciles, sabiendo
esperar a que el equipo reaccionase. Se
tragaron las críticas y algunos una mala
palabra», afirmó el argentino.
Antes
de la intervención del preparador
suramericano, el capitán Alejandro Campano
había agradecido el esfuerzo hecho por la
afición el año pasado y rubricó el
«compromiso de la plantilla» para «no pasar
apuros y poder disfrutar algo
más».
Grande. Para concluir la
presentación oficial, con el encargado de
las relaciones externas del club, Pau
Nadal, al micrófono, el presidente
mallorquinista, Vicenç Grande, tomó la
palabra. Primero agradeció a los Duques de
Palma su presencia y a la alcaldesa de
Palma, Catalina Cirer, el apoyo prestado
para la recuperación del Trofeo Ciutat de
Palma. El máximo accionista del club
bermellón, que también fue muy aplaudido,
lanzó un mensaje pleno de optimismo a la
afición con «el mejor entrenador y el mejor
equipo del mundo».
Vicenç Grande leyó
un poema de exaltación mallorquinista de un
joven aficionado bermellón, Alejandro Moll
Chacón, de apenas 10 años. Después llegaron
los fuegos artificiales, los himnos del
Mallorca versionados y, cómo no, el partido
de fútbol.