Arbitro: Moreno Delgado,
catalán
Goles: 0-1: Salihovic
(min. 19). 1-1: Okubo (min. 21). 1-2.
Okoronkwo (min. 30). 1-3: Cairo (min. 32).
2-3: Rafita (min. 70).
TOMEU
MAURA
PALMA.- Ver para creer.
El Real Mallorca acabó perdiendo, ante el
Hertha de Berlín, un encuentro que, en los
primeros 15 minutos de la primera parte
pudo sentenciar a su favor con cuatro
oportunidades más que claras que sus
delanteros no supieron concretar. Así, nada
más iniciarse el choque, el canterano
Víctor robó un balón perdido por la zaga
alemana y lo envió en vaselina sobre la
salida de Tremmel con la mala fortuna que
el esférico se estrelló sobre la parte
exterior del larguero. Apenas unos minutos
después, una cabalgada de Jonás Gutiérrez,
del mismo estilo que el nuevo interior
derecho del Real Mallorca promete prodigar
esta temporada, desbordó a la defensa
visitante, pero el fallido remate de cabeza
de Peralta no hizo honor a la gran jugada
de «el galgo». El gol mallorquinista se
mascaba en las gradas y Okubo estuvo a
punto de conseguirlo en dos remates que el
japonés no definió con precisión. En éstas
llegó el tanto de falta de Salihovic, pero
el Mallorca no se amilanó y dos minutos más
tarde Peralta compensó su error anterior
protagonizando una veloz internada por
banda izquierda que finalizó con el remate
a la media vuelta de Okubo.
El tanto
del delantero nipón hacía justicia a un
equipo que, pese a la lógica falta de
adaptación de sus futbolistas (apenas
cuatro de los componentes de la alineación
titular formaban parte de la plantilla la
pasada temporada) evidenciaba ganas,
profundidad y rapidez a partes iguales, sin
olvidar un cierto orden defensivo que, sin
embargo, brilló por su ausencia en los dos
siguientes tantos alemanes, conseguidos por
Solomon Okoronkwo y Ellery Cairo. En el
primer caso, la zaga bermellona se mostró
dubitativa en el despeje de un balón que
acabó en los pies del punta nigeriano. A
reglón seguido, su compañero Cairo batió a
Prats de tiro esquinado y a media altura.
Ambos tantos llegaron cuando el mejor
futbolista local ayer en Son Moix, Jonás
Gutiérrez, ya había abandonado por lesión
el terreno de juego, siendo sustituido por
un voluntarioso Alejandro Campano.
La
segunda mitad ofreció, en sus compases
iniciales, un Mallorca valeroso que, a
estas alturas de la pretemporada, puso de
manifiesto una más que estimable
preparación física ante un adversario
manifiestamente más rodado. Con Luis García
y Juan Arango sobre el campo, el equipo de
Cúper ganó en pegada y, así, el asturiano
estrelló un balón en el larguero que pudo
cambiar el sino del encuentro.
En el
tramo final, la afición se quedó con la
miel en los labios al anular el árbitro un
gol de Ballesteros tras un saque de falta.
Fue el canto del cisne de un Mallorca que
plantó cara y tuvo contra las cuerdas a un
rival que desistió de recurrir al fútbol y
prefirió hacer uso de un juego duro y
correoso, impropio de un choque de carácter
amistoso como el que se disputó ayer con
motivo del torneo Ciutat de Palma. Fue, en
todo caso, una derrota para la
esperanza.