LORENZO MARINA
PALMA.- El jefe de
la Unidad de la Policía Local de Palma
salió ayer al paso de la denuncia
interpuesta contra uno de los agentes por
presunto soborno. El mayor José Antonio
Bravo negó taxativamente que un policía
local hubiera recibido dinero por pegar una
paliza.
José Antonio Bravo está
investigando la acusación contra un policía
local por aceptar, presuntamente, un
soborno. En cualquier caso, Bravo negó que
algún policía hubiera aceptado la dádiva de
una discoteca de la Playa de
Palma.
Según la versión del oficial
de policía, el agente conminó al turista a
meterse en la ambulancia, ante la negativa
de éste. El mayor de la policía local
achacó al «estado de embriaguez» su
supuesta negativa.
Por el contrario,
un turista alemán interpuso una denuncia
contra el funcionario de la Policía Local
por un presunto delito de corrupción
pasiva, al aceptar, presuntamente, un
soborno.
Según la denuncia presentada
en los juzgados, Sebastian V., de 24 años,
recibió un fuerte puñetazo en el estómago
del funcionario de la Policía Local.
Asimismo, el denunciante afirmó que el
policía local le había registrado en el
interior del vehículo
sanitario.
Puñetazo
Previamente, el turista alemán
había recibido un fuerte puñetazo en un
ojo, presuntamente, a manos de un portero
de la discoteca Oberbayern. El ojo de
Sebastian no tardó en hincharse tras
recibir el directo.
Tras llamar a la
policía, la indignación de Sebastian fue en
aumento. No obstante, la denuncia establece
una clara diferenciación entre unos
policías locales y otros. Mientras que el
denunciante hace hincapié que el trato
recibido por dos agentes fue «correcto», no
ocurre lo mismo con otro polícía.
Un
amigo de Sebastian V. aseguró haber
presenciado cómo el policía recibía un
billete de 50 euros de manos,
supuestamente, de un encargado del local.
Según la denuncia, los otros dos policías
locales recriminaron a este tercer agente
su actitud.
El desencadenante de
estos hechos denunciados fue una camiseta.
Al parecer, Sebastian y su grupo fueron
captados por un tiquetero para que entraran
en la discoteca Oberbayern. Nada más entrar
se les ofrecía la posibilidad de conseguir
una camiseta gratis con el anagrama clásico
de Baviera: los cuadros blancos y
azules.
Sin embargo, al dirigirse
hacia la salida no recibieron la camiseta
prometida. En su lugar les ofrecieron otra.
Al reclamar la otra camiseta, se inició una
discusión. Según la denuncia interpuesta,
el gorila del local le propinó un
fuerte puñetazo en el ojo. Posteriormente,
Sebastian fue atendido en el hospital Son
Llàtzer y en la Clínica Rotger de las
lesiones que presentaba.