ELENA
SANCHEZ
EIVISSA.- Al principio
da un poco de pereza, quizá porque el
hombre es un animal de costumbres y la
escasa educación sobre la importancia de
reciclar no nos permite activar el chip
interno de separar el vidrio, el papel y
cartón, o los envases del resto de desechos
orgánicos, y menos aún de a
posteriori, tener que salir de casa con
más de una bolsa de basura, en busca de los
coloridos contenedores. Pero el proceso es
más fácil de lo que parece y como decíamos,
todo es acostumbrarse.
Vila asoma
además como uno de los municipios pioneros
en la isla de Eivissa al respecto del
reciclaje. Según comentaba ayer el concejal
de Medio Ambiente, Joan Rubio, en la ciudad
se reparten hasta 130 contenedores de
vidrio, 114 de envases y otros 114 para
papel y cartón. Un ratio «muy elevado» por
ciudadano, según definió, aunque como
siempre, determinado por la demanda en los
meses de temporada, cuando la población
aumenta sustancialmente. Así, y como ocurre
la mayoría de las veces, o sobra o no
llega.
Sin embargo, la cifra que
anuncia la media de kilogramos que cada
habitante del municipio recicla por año, es
«baja». Asciende a los 60,06 kilos por
persona al año.
Los totales indican
que el año pasado se recogieron 635
toneladas de papel; 1245 de cartón y papel
a nivel comercial, esto es, recogida
«puerta a puerta», y hasta 734 toneladas de
vidrio y 195 de envases. Así, la recogida
selectiva durante 2004 pesó 2.809
toneladas.
Dice Rubio que se
comparan con Menorca, y esta isla «nos
lleva ventaja». Sin embargo, lo que le toca
a Vila es que es en este municipio donde se
recicla el 60% del total de la basura
selectiva recogida en la isla.
Con
todo, el primer paso es el del ciudadano
sin que se evada de una acción tan sencilla
poniendo la conocida excusa de que «es que
luego viene un solo camión y mezcla todos
los residuos», porque es algo que Rubio
niega, y rotundamente. Eso si, la
periodicidad difiere, dependiendo de la
zona y de la estación del año. Así, varía
desde la recogida diaria, como ocurre en el
puerto, hasta diez o 15 días en otros
barrios con menos población.
Este
sería el segundo paso. El tercero es el
traslado de estos materiales hasta la
planta de trasferencia, que se encuentra
detrás de Gesa. Eso si, cuando esté listo
el vertedero, será allí donde se traslade
toda la basura selectiva. Los envases,
después de proceder a ser compactados, se
envían a Mallorca, mientras que papel y
cartón se envían hasta Zaragoza y el vidrio
a Barcelona. Allí comenzarán el proceso
para reencarnarse en nuevos
productos, de manera que se contribuye a
resolver multitud de problemas
medioambientales, como es la generación
excesiva de la basura, con la consecuente
contaminación, además de ayudar a la
salvación de grandes cantidades de recursos
naturales renovables y no renovables. Y es
que reciclando disminuye el consumo de
energía, agua o árboles y tendemos una mano
para que el futuro sea un poquito mejor.