HELSINKI.- La fortuna no acompañó al
ibicenco Felipe Vivancos, que cayó
eliminado ayer en la primera ronda de la
competición de los 110 metros vallas de los
Mundiales de atletismo de Helsinki.
Vivancos no logró pasar de la séptima plaza
en la quinta serie, obteniendo un
discretísimo crono de 14.34. Sin duda
alguna, el fuerte viento adverso, con
velocidades de 2,8 m/s, no permitió al
atleta balear lograr uno de los seis
tiempos que daban acceso a las semifinales,
el gran objetivo de Vivancos en Helsinki
además de la superación del récord nacional
en los 110 metros vallas.
Ni una ni
otra meta estuvieron al alcance del
ibicenco, que batalló infructuosamente
contra el viento y el frío y, según sus
propias explicaciones, fue víctima de su
poco peso (apenas 75 kilos) y falta de
adaptación a la temperatura de 12 grados
existente en Helsinki en el momento de
correrse la prueba.
Muy sincero como
es habitual en el atleta pitiuso, Vivancos
admitió que «no estaba preparado para esto:
un viento contrario de cinco metros en
series, y además de lado. Ha sido
imposible, iba atrancadísimo y por la calle
interior, donde el aire todavía azotaba
más. Los delgaditos como yo lo tenemos mal
con este tiempo». Según su punto de vista,
su eliminación en la primera ronda no
obedeció a razones técnicas, «ya que en
este aspecto no iba mal, pero el viento me
frenaba e impedia que avanzase. Ha sido
todo un desastre. Me he levantado a las
cinco y media de la mañana, he estado dos
horas intentando calentar y con los pies
fríos... Imposible».
El campeón de
España acusó como nadie el cambio brusco de
temperatura. En Madrid entrenó con una
temperatura de cuarenta grados, y en
Helsinki «me encontré con un panorama muy
distinto para el que no estaba preparado».
Aún reconociendo que su experiencia
en estos Mundiales ha sido negativa, Felipe
Vivancos matizó que no vino a Helsinki «con
expectativas demasiado grandes porque
estaba muy cara la cosa. Pensaba por lo
menos pasar alguna ronda, pero cuando vi
este día estaba claro que era imposible».
Vivancos piensa ya en los Europeos
de 2006, para los que intensficará su
preparación durante los próximos meses:
«Esos sí los vamos a preparar a tope. Este
año mi objetivo era la pista cubierta,
porque unos Europeos en Madrid eran muy
importantes, y me salieron bien», ya que de
echo el ibicenco se alzó con el
subcampeonato. Felipe Vivancos admitió que
estaba «más movivado para los Europeos que
para los Mundiales, donde sabía que las
aspiraciones no podían ir más allá de
alcanzar las semifinales».