Llamativa, abrumadora, auténtica. Vive
sumergida en su música y es de las pocas
figuras musicales que entiende la
piratería. Así es Olvido Gara, Alaska para
los amantes del mito... ¿y a quién le
importa lo que digan?
JUAN LUIS
ÁLVAREZ
Alaska sigue siendo todo un
icono artístico nacional en pleno siglo
XXI. Sedujo a muchos y encolerizó a otros,
atrajo a los más pequeños a su Bola de
Cristal y enamoró a los gays con A quién
le importa, convertido en un himno que
hoy, afortunadamente, no sólo se pincha en
Chueca. «Me gustan los héroes atormentados,
el lado oscuro de los superhéroes», declara
esta superwoman de los escenarios
que, junto a su inseparable Nacho Canut,
todavía tiene cuerda para
rato.
Inmerso en su gira veraniega,
Fangoria estuvo ayer en Campos presentando
su último trabajo: Arquitectura
Efímera, con los mallorquines Casa Rusa
como teloneros. Es la tercera vez que el
dúo formado por Olvido Gara y Nacho Canut
visita la Isla este año y ayer, en el hotel
Isla Mallorca, la cantante Alaska dio una
rueda de prensa donde habló de su carrera y
del panorama musical actual como
acostumbra, sin censuras.
El dúo
formado por Olvido Gara y Nacho Canut es de
lo poquito que sobrevive de la
movida, pero lo más sorprendente es que
su música sigue deliciosamente anclada en
ese pasado glorioso que permitió a los
Pegamoides revolucionar el madrileño barrio
de Malasaña en los 80. «Casi nada ha
cambiado, en nuestras canciones seguimos
utilizando secuenciadores, guitarras
eléctricas y bases electrónicas. Hacemos lo
que sabemos, es decir, coger estructuras de
pop y mezclarlas con toques heavys, house y
acid, lo que ahora llaman electro-pop»,
declaró Alaska.
Al igual que su
música, su forma de ser y actuar tampoco ha
cambiado: «me sigo comportando como una
adolescente, salgo de casa el viernes y a
lo mejor no vuelvo hasta el domingo»,
confesó la cantante.
La historia de
Alaska es una larga carrera de éxitos,
fracasos y polémicas en la que siempre ha
estado acompañada por el insustituible
Nacho Canut.
Seguidora del
«estribillo, estrofa, puente» de los
Ramones -en ocasiones tan incomprendida
como ellos- y de la estética del gran
Bowie, Olvido Gara fue la líder de los
siete Kaka de Luxe, de los cinco
Pegamoides, de los tres Dinarama, y tras la
marcha de Carlos en 1989, formó pareja,
artística por supuesto, con Nacho en
Fangoria. «Si seguimos juntos después de 25
años es porque nunca hemos sido un
matrimonio», bromeó Alaska sobre su
relación con Nacho, para añadir después que
«es muy importante tener el mismo sentido
del humor, reírte de todo y, a la vez,
trabajar de manera seria».
Alaska
también defendió el panorama musical
actual: «existen muchos grupos
independientes que realizan excelentes
trabajos, que no salgan en las
radiofórmulas no es una excusa para no
escucharlos».