CLARA CAMPOS / MARTA
CUNILL
CIUTADELLA.- Son muchas las
familias que ven el periodo estival como
uno de los mejores momentos para disfrutar
de los suyos dándose un buen «chapuzón».
Sin embargo, las polémicas, aún en la
orilla del mar, siguen vigentes. La
Asociación Familiar de Menorca (AFA) ha
denunciado, en los últimos días, que la
calma y la tranquilidad de muchas de las
familias se ven alteradas por grupos de
nudistas que acuden en busca de un
«bronceado completo» a playas como
Cavalleria (Es Mercadal), Binigauss (Es
Migjorn) o Cala Macarelleta (Ferreries),
entre otras.
Ante las denuncias que
han presentado muchas familias, el nuevo
representante de la AFA, Antoni Camps,
junto con otros miembros de la Asociación,
han decidido tomar cartas en el asunto y
adherirse a una Campaña Nacional que
promueve la organización
hazteoir.org para luchar contra una
práctica que supone, para los nudistas,
toda una «concepción filosófica de la
desnudez».
Antoni Camps declaró que
la AFA «ya dispone de cuadernos de firmas»
para entregar al Ayuntamiento de Alaior.
Así, según dijo, cuando tengan un número
significativo de firmantes pedirán una
reunión con el alcalde del municipio, Pau
Morlà, para exponerle «los daños que la
práctica del nudismo puede causar en sus
hijos». Como solución a este problema, la
Asociación Familiar de Menorca propone
crear «playas familiares» dedicadas,
exclusivamente, a «familias con niños»
ataviados con bañadores.
Por su
parte, el presidente de la Federación
Española de Naturismo (FEN), Ismael
Rodrigo, explicó que «establecer estos
guetos sería como privatizar la playa». A
su parecer, sería una «discriminación» que
se declaren playas familiares, cuando no
existen tampoco las nudistas. El presidente
de FEN criticó así, la tendencia actual a
«sexualizar al ser humano» y aclaró que el
tema de la desnudez podría, incluso, ser
beneficiosa para la educación de los más
pequeños: «No son los niños los que se
escandalizan, sino los padres»,
sentenció.
Medio millón de
nudistas
Según datos de Rodrigo,
en España existe cerca de medio millón de
personas que practican el nudismo, aunque
sólo cinco mil están asociadas a la FEN.
Todo un colectivo que, aunque en apariencia
minoritario, ha conseguido que la XXV
edición del Congreso Mundial de Naturistas
y Nudistas se celebre en España.
De
hecho, los términos «naturista» y «nudista»
son distintos, pero comparten cosas en
común: el desnudo. El naturismo se presenta
como una manera de vivir en acorde con la
naturaleza; una forma de comportarse y de
alimentarse. Por otra parte, el nudismo no
es tanto una filosofía, sino como una
inocente exposición del cuerpo
humano.
En la práctica esta dualidad
entre ir o no desnudo provoca ciertos
percances. Así, por ejemplo, al ser
preguntado, un nudista explicó: «No sería
la primera vez que alguna persona se pone a
hacernos fotos, y sale corriendo cuando le
llamamos la atención». Sin embargo, señaló
que «la convivencia suele ser buena».
En playas como las de Sa Mesquida,
en Maó, este diario pudo observar como ante
la llegada de una pareja hippies y
nudistas, dos mujeres pospusieron su juego
de palas para poder contemplar con mayor
atención los cuerpos de los recién
llegados: «Espera, espera, que esto no se
ve todos los días», ironizó una de ellas
como excusa para detener el juego.
Y
es que aunque los nudistas no suelen
sonrojarse por tales circunstancias, en
Binibéquer, Sant Lluis, una pareja afirmó
que en una ocasión llegaron a no desnudarse
al ver que toda la playa iba en bañador. Lo
cierto es que no es lo mismo despojarse de
las ropas alrededor de bañadores que en el
seno de un colectivo que toma el sol como
Dios los trajo al mundo.