PALMA.- El plan de la consellera Mabel
Cabrer para acabar con los atascos en la
autopista de Inca comienza a ser realidad.
Tras once meses y medio de obras, el
president Jaume Matas y la consellera Mabel
Cabrer inauguraron ayer el tercer carril de
la autopista de Inca, que se ha abierto al
tráfico después de una inversión de
10.106.477 euros.
Al acto de
inauguración asistieron también la
consellera la alcaldesa de Palma, Catalina
Cirer, así como el presidente del Parlament
y alcalde de Inca, Pere Rotger.
El
proyecto ha supuesto la ampliación de la
autopista de Inca con un tercer carril en
el tramo que va desde la incorporación a la
vía desde Palma hasta la salida para el
centro comercial Alcampo. El nuevo tercer
carril, hecho en ambas direcciones, tiene
una longitud de 4.652 metros y se ha
ejecutado en un plazo de 11 meses y medio.
Más fluidez
La
autopista cuenta ahora, en este tramo, con
dos calzadas de tres carriles de 3,5 metros
cada uno y un arcén exterior de 2,5 metros
y uno interior de 1,5 metros. El proyecto
ha costado 10.106.477,54 euros su objetivo
es dar más fluidez al tráfico de vehículos
a la entrada y la salida de Palma y mejorar
la comunicación con los polígonos de Son
Castelló y son Fuster. La ampliación del
tercer carril ha supuesto también un nuevo
acceso desde la autopista hasta los
polígonos de Son Castelló y Son Fuster,
mediante la construcción de dos rotondas
que distribuirán el tráfico hacia éstos y
que estarán conectadas con un puente de
doble sentido de circulación.
Nuevo puente
Además,
aclara la nota, se ha aumentado el gálibo
del puente de Son Cladera hasta 5,30 metros
a fin de cumplir con la normativa actual. A
nivel medioambiental, se han mantenido las
características de los lechos de torrentes
naturales con la vía, así como el drenaje
de los terrenos que discurren con torrentes
paralelo a la autopista.
Además, se
han plantado especies autóctonas a lo largo
de la vía, en concreto, 3.000 arbustos, 15
árboles y 20 palmeras. La ampliación del
tercer carril, recalca el Ejecutivo
autonómico, responde al compromiso del
Govern de mejorar las infraestructuras
viarias y permitir unas conexiones ágiles y
fluidas que «fomenten el desarrollo de los
municipios y se solucionen los problemas de
la siniestralidad y la densidad del
tráfico».