La basílica de Son Peretó comenzó a
construirse en el siglo IV y es uno de los
mejores ejemplos del legado de los primeros
cristianos que habitaron en las Islas
Baleares.
Su construcción
sigue el modelo africano de basílica, lo
que ejemplifica las importantes influencias
recibidas por la cultura balear de los
primeros siglos después de Cristo desde la
orilla septentrional de África.
Consiste en una estructura
alargada y cabecera tripartita,
correspondiente a las tres naves, con un
baptisterio en el
vestíbulo.
En su distribución
original, este edificio probablemente
contaba con una nave central de dos alturas
y dos laterales de
una.
Igualmente, los expertos
dicen que tenía un tejado a dos aguas y las
pilas bautismales -elemento primordial para
los primeros seguidores de Cristo- a la
entrada del conjunto.