Veo en los parabrisas de los coches de
Palma publicidad de una nueva empresa,
recién aterrizada en Mallorca, dedicada a
agrandar pechos de mujeres y en general a
dar a la gente la posibilidad de «mostrarse
como se siente». Liposucción a partir de
mil y pico euros. Pechos más grandes desde
tres mil. No dice nada, la publicidad, de
otras zonas del cuerpo. La nariz es una
conquista de la cirugía estética tan
antigua que ya ni nos acordamos de ella.
Gastarse el dinero en mejorarse la nariz es
un despilfarro pasado de moda, cuando hay
partes del cuerpo de las mujeres que están
pidiendo mucha más atención a gritos. A los
hombres la publicidad del ramo no nos
acosa, porque al parecer somos muy pasotas
de lo estético. Una miss Mundo hoy no es
más que un monstruo de Frankenstein
que salió guapo pero que costó un horror de
dólares.
Sin embargo Protección Civil
de Baleares ha dado unos consejos contra el
calor muy útiles que incluyen un apartado
específico para niños, ancianos y
monstruos. En el apartado de monstruos
entran todos los que se han agrandado los
pechos, alargado el pene, estirado la piel
de la cara y reducido el vientre. Entre
otros consejos contra el sol de interés
general, el más feliz es el de ponerse un
sombrero o una gorra, si bien el comunicado
aclara que no hay que ponérsela como
Nadal. Uno que debería tener el
efecto de obligado cumplimiento es el de
que cuando el calor aprieta no es bueno
trabajar. La jornada laboral en Baleares de
mayo a octubre debería ser de dos horas, de
ocho a diez de la mañana. El abanico o
pay-pay, alternativa ecologista al aire
acondicionado, se ha revelado nocivo. Lo
comprobé hace poco en una boda en
Andalucía. A media noche me dio por
abanicarme en pleno banquete, delante de un
cocktail de gambas, y acabé muerto de frío.
Hasta las gambas se pusieron a estornudar.
El abanico, pues, es muy desaconsejable
porque dirige todo el aire como un chuzo de
hielo contra tu indefenso cuello. En cambio
los ventiladores de techo son una
maravilla. Vean lo bien que se está en el
café Moka, en la calle San Miguel, con esos
cinco ventiladores que son cinco obras de
arte, que llevan a saber cuántas décadas
girando sin decir ni mu. Su diseño austero
nos demuestra que la estética más perfecta
es la que sobrevive sin cirugía.
Por
eso los consejos para los monstruos son
radicales. No exponga su pechos agrandados
al sol bajo ningún concepto: pueden
alcanzar temperaturas sorprendentes y
entrar en combustión. Se está estudiando la
instalación de cremalleras disimuladas en
los pechos operados, para poder sacar las
bolsas de silicona y meterlas en el
congelador la noche antes de ir a la
playa.
Más difícil está conseguir las
mismas prestaciones para el pene.