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  Sábado, 16 de julio de 2005 Actualizado a las 01:54
 

MENORCA / TRIBUNALES
Una vecina lleva a juicio la depuradora de Cala en Porter cuyos hedores asegura que le han causados problemas de salud

Nicola, una inglesa que vive a apenas tres metros de la estación de aguas residuales, padece 'trastorno adaptativo' - Además del cambio de ubicación, la abogada solicita que se traslade a la familia

  A D E M A S
 La urbanización tiene menos turistas
 A apenas 24 meses para acabar la agonía
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MARTA CUNILL

CALA EN PORTER.- Derek y Nicola son una pareja inglesa con tres hijos. El 12 de febrero de 1997 compraron un chalet en Cala en Porter y alquilaron un bar de copas, que regentaron hasta que Nicola empezó a sufrir vómitos y ansiedad. El médico le ha diagnosticado un «trastorno adaptativo» causado por los malos olores que se desprenden de la depuradora enclavada a apenas tres metros de su casa.

La estación de aguas residuales construida en 1.991 está gestionada por el Instituto Balear de Saneamiento (IBASAN), por concesión del Ayuntamiento de Alaior. Hace unos años, los vecinos colindantes de la zona empezaron a denunciar el mal olor que se desprendía tanto de la EDAR, como de la red de alcantarillado cuando se hallaba averiada. Dependiendo de cómo sopla el viento y de la estación del año, el visitante se puede topar con un aire impregnado de una mezcla escatológica y química que ha condicionado durante cuatro años la vida de los habitantes colindantes a la depuradora. El peor de los casos es el de Nicola y Derek.

El mal estado de salud de Nicola empeoró con el tiempo hasta que derivó en una depresión. Lo dejó todo. Como consecuencia, la pareja presentó una reclamación patrimonial ante el Ayuntamiento de Alaior. Según su abogada, antes intentaron dialogar tanto con el anterior alcalde de Alaior, Antonio Gómez Arbona, como con el actual, Pau Morlà. Pero como las conversaciones no llegaron a ningún fin, Nicola y Derek optaron por la vía judicial.

El pasado mayo, los afectados interpusieron un pleito contra el Ayuntamiento de Alaior, la empresa Sorea y el IBASAN. Los tres organismos figuran en la demanda porque, según la abogada, «es un problema» saber quien es el responsable. «El Consistorio lanza pelotas fuera y unos culpan a los otros», asegura. El Ayuntamiento es quien suministra el servicio; Sorea es la empresa contratada por la administración local para que gestione el alcantarillado y el IBASAN gestiona la depuradora.

En la demanda, se pide una nueva ubicación para la depuradora y, como medida cautelar, que se realoje al matrimonio y a sus hijos en otra vivienda. También piden una permuta de la vivienda y una compensación económica por los daños causados. Y es que la mujer de Derek, según un informe médico, padece «trastorno adaptativo con síntomas predominantemente depresivos», además de «vómitos, náuseas e insomnio». Nicola tiene que viajar varias veces al año a Inglaterra para recuperarse, sobretodo en verano cuando, según aseguran los vecinos, el olor procedente de la depuradora es más fuerte.

La afectada empezó con este diagnóstico a raíz de dos averías en la red de alcantarillado de Cala en Porter en verano del 2001. Los problemas se produjeron como consecuencia del aumento del caudal del agua que, en verano, la depuradora tiene que limpiar. Durante la temporada estival se limpian entre 700 y 800 metros cúbicos de agua, mientras que en invierno, sólo 150.

Los gases malolientes procedentes de la depuradora no son imaginaciones de la pareja inglesa. Así lo confirma un dictamen técnico, al que ha tenido acceso el Mundo /El Dia de Baleares, elaborado por José Antonio Fallas y Rafael Mujeriego, dos ingenieros de caminos, canales y puertos. Los técnicos aseguran que el hecho de que las estaciones de impulsión de la red de alcantarillado sean escalonadas puede «facilitar la generación de gases malolientes», principalmente de ácido sulfhídrico, conocido como olor a huevos podridos. El hedor, aseguran los técnicos, es «consecuencia del tiempo que el agua permanece sin aireación» durante su recorrido desde las estaciones de impulsión de la red de alcantarillado hasta la depuradora. La altas temperaturas del verano «potencian» este tipo de olores, señala el informe.

Debido a su delicado estado de salud, Nicola viajó a principios de verano a Inglaterra. Su marido y sus hijos se han quedado a Cala en Porter. El pleito se encuentra ahora en fase probatoria.

 
   
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