L.M.
FORMENTERA.- El cadáver de un
hombre flotando fue avistado desde la
costa. El cuerpo de un bañista había
asomado a la superficie frente al quiosco
de la playa de Es Pujols en
Formentera.
Los distintos servicios
de emergencia se movilizaron para tratar de
salvar la vida a la víctima. Las
asistencias del Ib-Salut trataron de
reanimar a la víctima. Las maniobras de
resucitación no surtieron efecto y tuvieron
que certificar la defunción del bañista.
También acudieron al lugar agentes de la
Policía Local.
En los últimos días el
número de bañistas que ha perdido la vida
se ha multiplicado. El pasado fin de semana
un turista alemán falleció mientras se
bañaba en Cala Estancia, en
Palma.
Apenas una semana antes, otro
bañista alemán, de 53 años, falleció
mientras se bañaba en Cala Santanyí. Ese
mismo día, un niño de cuatro años se ahogó
mientras se bañaba en una piscina del
Club Cala Blava, en el núcleo
turístico de Portopetro, también en el
término municipal de Santanyí. Tras sufrir
el accidente, el pequeño fue ingresado de
urgencia en Son Llàtzer con su estado de
salud en estado crítico.
El
desconocimiento del mar, una condición
física deficiente y enfermedades que el
paciente desconoce, así como la impericia
-especialmente en los niños- son los
factores desencadenantes de muchos
ahogamientos.