Al concluir el año preelectoral 2002
(los comicios autonómicos se celebrarían el
25 de mayo de 2003), la presidenta Maria
Antònia Munar dejó gastos plurianuales
atados para los ejercicios posteriores por
importe de 13,9 millones de
euros.
Sin embargo, el Consell
sólo ha acreditado ante la Sindicatura de
Comptes los expedientes correspondientes a
2,1 millones de euros, en los que no
consta, además, la autorización del
compromiso de gasto plurianual, según
señala el informe al que ha tenido acceso
EL MUNDO/El Día de Baleares. «No se ha
podido obtener documentación fiable de los
gastos comprometidos en ejercicios
futuros», constatan los
auditores.
En este capítulo,
Munar dejó deudas por pagar por importe de
13,9 millones, pero en cambio no reflejó en
sus presupuestos ningún ingreso plurianual
para contrarrestarlas.
No
acaban aquí las objeciones planteadas por
la Sindicatura de Comptes: «El anexo de
inversiones presentado, correspondiente al
presupuesto inicial del ejercicio 2002»,
dice el informe, «es insuficiente para
hacer un seguimiento de la financiación
afectada, pues presenta el total de
créditos destinados a cada programa de
inversión son detallar las partidas
concretas y su financiación». Por tanto,
los auditores no pueden pronunciarse sobre
si estas operaciones son adecuadas, debido
a la falta de documentación aportada por el
Consell.
La conclusión es
clara: «La Sindicatura de Comptes», afirman
los autores del informe, «no tiene
información sobre la totalidad de los
proyectos de gasto y, por tanto, no puede
calcular cuál habría sido la desviación de
la financiación de cada uno de estos
proyectos».