Inmerso en una importante reforma que
permitirá compararlo con los más
prestigiosos teatros nacionales, el Teatre
Principal ha sustituido su cubierta a dos
aguas por una enorme grúa que
previsiblemente se alzará imperiosa hasta
el 2007.
MARIA E. MESTRE
BESTARD
ara Montiel, Ana Mariscal o,
típicamente, Xesc Forteza, Dagom Dagoll,
Maria Rosa d' Àngel Guimerà o Il
Trovatore de Verdi...El cartel del
Teatre Principal de la capital mallorquina
se ha rendido ante la incipiente necesidad
de adaptarse a las exigencias propias de un
teatro del siglo XXI. Desde que en marzo
del 2001 se cerraran sus puertas al
público, han sido necesarios casi cuatro
años para que se diera comienzo al proyecto
de reconstrucción histórica del teatro
financiado por el Consell Insular de
Mallorca. Actualmente, el desarrollo de las
obras apunta hacia la fase de demolición de
la cubierta del escenario y de la sala,
apostando por una estructura totalmente
novedosa. Se ha demolido el entablado y se
ha comenzado la excavación, realizando la
cimentación y la nueva sala de ensayos,
tras haber retirado el lienzo decorativo de
Félix Cagé. El inmueble estará descubierto
hasta febrero del 2006 y, de acuerdo con el
'timing', se prevé que las obras acaben en
el 2007.
La construcción de una sala
de usos múltiples con un aforo aproximado
de 100 personas, complementaria al
escenario principal, se apunta como la
principal novedad. La inclusión en él de
maquinaria de madera de los siglos XVIII y
XIX le confiere un toque romántico a la vez
que nostálgico, que contrasta con la
tecnología punta de los motores de
elevación y del sonido digital. El nuevo
escenario, que pasará a estar situado de 14
a 25 metros de altura, será equiparable al
del Teatro Real o al de El Liceo, y los
decorados pasarán a contar con 23'5 metros
de amplitud.
El aforo del teatro
aumentará considerablemente, cifrándose en
1044 butacas, como consecuencia de un
aumento de casi del 30 por ciento del
espacio disponible en el recinto, gracias a
la habilitación de espacios que habían
caído en desuso.
Con un presupuesto
de adjudicación que supera los 14 millones
de euros, el objetivo esencial de este
ambicioso proyecto se centra en recuperar
la imagen y el espíritu del teatro
existente antes de la reforma que en 1932
llevó a la desaparición de los vestíbulos.
Para ello, se ha hecho uso de fotografías y
planos de 1914 conservados en el archivo
histórico del Consell. De este modo, se
mantendrán los muros de la antigua cubierta
y los palcos en herradura, y se recuperarán
los vestíbulos y sus antiguos tapizados.
Ello nos permite definir el proyecto como
una recuperación historicista del teatro de
1868, año de su creación, que al mismo
tiempo pretende ponerlo al día en
equipamiento escénico y adaptarlo a las
obligaciones de la legislación vigente,
sobretodo en materia de seguridad.
Pero sin duda alguna, el aspecto que
mayor controversia y recelos ha despertado
es la forma en cubo de la cúpula de la
nueva cubierta, algo que Felipe Delgado
Laguna, el arquitecto general de la obra,
justifica afirmando que «es una respuesta a
la necesidad de albergar la maquinaria
moderna y hacer uso de las nuevas
tecnologías», ya que la cubierta original a
dos aguas, ya demolida, no permitía la
colocación de decorados móviles
computerizados.
Siguiendo con las
modernizaciones, el suelo del escenario,
antes fijo, será elevable por módulos, para
ayudar a la escenografía, y los focos y
elementos de control de la luz serán
digitales. Además, los servicios básicos de
climatización se independizarán por zonas
(escenario, palcos, camerinos...) y la
iluminación se canalizará, aumentando así
la potencia eléctrica de la escenografía y
del edificio en general.
No
obstante, más allá de metros y tecnologías
punta, un sentido más profundo apunta hacia
el alcance de un proyecto que convierta de
nuevo al Teatro Principal en el referente
cultural que antaño fue para los isleños,
recuperando un esplendor que hoy en día
sólo existe en la memoria de unos cuantos
nostálgicos. Esencial es acompañar estas
obras de condicionamiento de una buena
programación musical y teatral, impulsando
actividades de interés sociocultural, y
aprovechando las ventajas de su céntrica
ubicación y de contar con un párquing
próximo.