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  Sábado, 16 de julio de 2005 Actualizado a las 01:42
 

PALMA / TEATRE PRINCIPAL
La obra más constructiva del Teatro sigue su curso

La demolición de la cubierta del escenario y de la sala deja al descubierto un proyecto de modernización cuya finalización se prevé para el 2007


Inmerso en una importante reforma que permitirá compararlo con los más prestigiosos teatros nacionales, el Teatre Principal ha sustituido su cubierta a dos aguas por una enorme grúa que previsiblemente se alzará imperiosa hasta el 2007.

MARIA E. MESTRE BESTARD

ara Montiel, Ana Mariscal o, típicamente, Xesc Forteza, Dagom Dagoll, Maria Rosa d' Àngel Guimerà o Il Trovatore de Verdi...El cartel del Teatre Principal de la capital mallorquina se ha rendido ante la incipiente necesidad de adaptarse a las exigencias propias de un teatro del siglo XXI. Desde que en marzo del 2001 se cerraran sus puertas al público, han sido necesarios casi cuatro años para que se diera comienzo al proyecto de reconstrucción histórica del teatro financiado por el Consell Insular de Mallorca. Actualmente, el desarrollo de las obras apunta hacia la fase de demolición de la cubierta del escenario y de la sala, apostando por una estructura totalmente novedosa. Se ha demolido el entablado y se ha comenzado la excavación, realizando la cimentación y la nueva sala de ensayos, tras haber retirado el lienzo decorativo de Félix Cagé. El inmueble estará descubierto hasta febrero del 2006 y, de acuerdo con el 'timing', se prevé que las obras acaben en el 2007.

La construcción de una sala de usos múltiples con un aforo aproximado de 100 personas, complementaria al escenario principal, se apunta como la principal novedad. La inclusión en él de maquinaria de madera de los siglos XVIII y XIX le confiere un toque romántico a la vez que nostálgico, que contrasta con la tecnología punta de los motores de elevación y del sonido digital. El nuevo escenario, que pasará a estar situado de 14 a 25 metros de altura, será equiparable al del Teatro Real o al de El Liceo, y los decorados pasarán a contar con 23'5 metros de amplitud.

El aforo del teatro aumentará considerablemente, cifrándose en 1044 butacas, como consecuencia de un aumento de casi del 30 por ciento del espacio disponible en el recinto, gracias a la habilitación de espacios que habían caído en desuso.

Con un presupuesto de adjudicación que supera los 14 millones de euros, el objetivo esencial de este ambicioso proyecto se centra en recuperar la imagen y el espíritu del teatro existente antes de la reforma que en 1932 llevó a la desaparición de los vestíbulos. Para ello, se ha hecho uso de fotografías y planos de 1914 conservados en el archivo histórico del Consell. De este modo, se mantendrán los muros de la antigua cubierta y los palcos en herradura, y se recuperarán los vestíbulos y sus antiguos tapizados. Ello nos permite definir el proyecto como una recuperación historicista del teatro de 1868, año de su creación, que al mismo tiempo pretende ponerlo al día en equipamiento escénico y adaptarlo a las obligaciones de la legislación vigente, sobretodo en materia de seguridad.

Pero sin duda alguna, el aspecto que mayor controversia y recelos ha despertado es la forma en cubo de la cúpula de la nueva cubierta, algo que Felipe Delgado Laguna, el arquitecto general de la obra, justifica afirmando que «es una respuesta a la necesidad de albergar la maquinaria moderna y hacer uso de las nuevas tecnologías», ya que la cubierta original a dos aguas, ya demolida, no permitía la colocación de decorados móviles computerizados.

Siguiendo con las modernizaciones, el suelo del escenario, antes fijo, será elevable por módulos, para ayudar a la escenografía, y los focos y elementos de control de la luz serán digitales. Además, los servicios básicos de climatización se independizarán por zonas (escenario, palcos, camerinos...) y la iluminación se canalizará, aumentando así la potencia eléctrica de la escenografía y del edificio en general.

No obstante, más allá de metros y tecnologías punta, un sentido más profundo apunta hacia el alcance de un proyecto que convierta de nuevo al Teatro Principal en el referente cultural que antaño fue para los isleños, recuperando un esplendor que hoy en día sólo existe en la memoria de unos cuantos nostálgicos. Esencial es acompañar estas obras de condicionamiento de una buena programación musical y teatral, impulsando actividades de interés sociocultural, y aprovechando las ventajas de su céntrica ubicación y de contar con un párquing próximo.

 
   
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