MARCOS TORÍO
esde que el cine es
cine, los guionistas reivindican salir del
anonimato y ver su trabajo junto al
relumbrón de actores y directores. Ellos
colocan en las bocas de los intérpretes las
frases que les vuelven célebres, los textos
con los que moldean un trabajo gestual y
sonoro que da vida a las películas.
Construcción sobre palabras. La directora
británica Francesca Joseph decidió rodar su
segunda película dejando que los actores
escribiesen la historia de sus personajes.
Tenía la idea clara y la escribió ella
misma, pero decidió que muchos diálogos
saldrían de la cabeza y boca de los
intérpretes: un guión colectivo que rueda
en Sóller y Deià desde el 13 de junio bajo
el título de Four Last Songs.
Previamente, seleccionó para esta
coproducción hispano-británica, un equipo
de actores-guionistas de altura encabezado
por Stanley Tucci y respaldado por nombres
como Marisa Paredes, Emmanuelle Seigner,
Jessica Stevenson, María Esteve, Rhys
Ifans, Hugh Bonneville, Jena Malone, Karl
Johnson y Virgile Bramly.
Inglés,
español y francés se unen en un rodaje
políglota que ayer se presentó en Deià a
los medios de comunicación. Los actores van
llegando de uno en uno. Se saludan, se
besan, se abrazan de un modo casi familiar.
María Esteve revela lo que ha sido una
clave de trabajo: «Conocernos entre
nosotros ha sido fundamental. Hablar mucho
y convivir han hecho que las cosas surjan
de modo natural». Lo requería el método de
trabajo, una complicidad con la que la
improvisación ha suplido al texto. «Lo
hemos construido todos juntos», afirma la
actriz de Mensaka o Días de
Fútbol.
La película cuenta la
historia de Larry (Stanley Tucci), un
americano fracasado que viaja a Mallorca
para organizar un concierto con el que
homenajear a un reconocido compositor. Su
proyecto topará con la oposición de muchos
habitantes: su neurótica compañera (Jessica
Stevenson), la bella musa del compositor
(Emmanuelle Seigner), la amargada viuda
(Marisa Paredes) o una violoncelista (María
Esteve), entre otros.
Marisa Paredes
reconoce que no pudo decir no, a pesar del
«pánico e inseguridad» que le provocaba
improvisar y rodar en inglés. «No podía
negarme después de que la directora me
eligiera de una forma tan rotunda»,
asegura. Los miedos han ido desapareciendo
para dar vida a una mujer «encerrada en sí
misma y llena de rencor» que suaviza su
postura en un entramado de relaciones.
Una evolución similar vive el
personaje de Stanley Tucci, un actor que ha
ganado su prestigio en papeles de reparto y
que se enfrenta a un protagonista. «Me
gustó el hecho de que esté tan confundido
al principio acerca de quién es y cómo la
imagen de sí mismo va cambiando». El actor
de cintas como Camino a la perdición
o La Terminal destaca que, con este
método de trabajo, «el propio actor
desarrolla su personaje y decide la
intensidad y el camino que va
tomando».
Para Marisa Paredes no hay
obstáculo que no salve la interpretación.
«Cuando un actor te mira a los ojos da
igual de donde venga o a donde vaya. Lo
sientes de un modo directo que te llega al
alma». Por eso, «la lengua es una
dificultad que se debe superar y que te
vuelve más vulnerable y más atento». La
forma de contactar con los compañeros se
vuelve más intuitiva y permite
«intercambiar maneras de trabajar que
enriquecen mucho».
abriendo
ventanas. En situaciones como
ésta, explica María Esteve, «el lenguaje
corporal se vuelve muy importante» y se
siente totalmente partícipe de lo que hace,
«abriendo ventanas y caminos
nuevos».
El toque francés corre a
cargo de Emmanuelle Seigner que ha
encontrado más dificultad en improvisar que
en el idioma. «Me sentía muy vulnerable al
principio, pero ahora me parece muy
interesante y me gusta saber que he
participado», asegura la musa y esposa de
Roman Polanski. Mimada por el cine francés
que valora su talento y requerida para
embellecer cine 'made in USA', denuncia que
la industria norteamericana «utiliza a las
actrices europeas como pigmeos o como meros
objetos», algo que tiene un «componente
racista».
Estar casada con quien
está no le ha afectado a la hora de que la
llamen realizadoras, sin embargo,
«directores con más edad y experiencia se
sienten bloqueados» cuando tienen ese
detalle en cuenta.
En boca de todos
están los elogios al plató natural en el
que ruedan. «Mallorca está siempre por
descubir, tiene unos paisajes
extraordinarios y una luz increíbles», dice
Paredes. Tucci, Seigner, Esteve y el resto
lo suscribe. Sóller y Deià estarán en los
cines el próximo año.