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  Jueves, 7 de julio de 2005 Actualizado a las 00:10
 

El 'minimalismo' seduce en Alaró a la agricultura ecológica

La finca experimental de Son Fortesa aúna rentabilidad y respeto al entorno


JOAN ESTRANY

ALARÓ.- ¿Quién dijo que la agricultura ecológica no era rentable? Gaspar Caballero seguro que no. Desde hace 30 años el director de la Granja Escuela de Son Fortesa (Alaró) intenta convencer a agricultores y políticos de las ventajas que el riego por sudación proporciona a los nutrientes de la tierra y por ende al cultivo. Unos manguitos transpiran el agua de forma uniforme y permiten, según el ecopayés, ahorrar un 50% respecto al goteo.

Un tapiz de compost, un huerto con ansias de jardín, tomates y bulbos por doquier, este es el favorecido aspecto que presenta en un verano tan seco el huerto de Son Fortesa de Alaró y eso que Caballero insitiste en que no utiliza «ningún tipo de fitosanitario, ni los que están permitidos en la agricultura biológica».

Este sistema y diseño de cultivos, conocido como parada en crestall, su metodología de riego (patentada por el propio Caballero) y sus excelentes resultados en la primera cosecha fueron el motivo de la visita que congregó ayer por la mañana a la consellera de Agricultura, Margalida Moner, y al director de Semilla, Joan Simonet.

Huertos urbanos

El diseño de parada en crestall es al cultivo lo que el bonsai al árbol. Mínimo espacio, máximo rendimiento. Las aplicaciones de esta metodología tienen un enorme potencial según Caballero ya que no requieren de una gran extensión de terreno.Ya sea en una maceta, en una pastera, en un pequeño corral o en el patio de un colegio cualquier lugar sirve para crear una pequeña plantación.

En Alaró la experiencia se ha podido desarrollar a mayor escala gracias al convenio de cinco años que la firma de calzado Camper, propietaria de la possessió de Son Fortesa, y el programa Cultura de Camp han alcanzado para incentivar la agricultura ecológica entre los jóvenes. Tomàs Martínez y el propio Caballero son los padres espirituales de esta granja taller en la en que estos momentos se están formando 12 alumnos que van desde los 'veinti' pocos a los cincuenta y muchos.

De los efectos 'milagrosos' de este huerto, a base de estiércol de cabra y gallina, dan fe las 37 lechugas apelotonadas en apenas 1,80 metros cuadrados, que ayer contabilizaron los asistentes. De hecho Gaspar Caballero sostiene que con este sistema se puede obtener en un cortó la rentabilidad de una quarterada cultivada con riegos convencionales.

El secreto, según Caballero, reside en la estabilización del riego, que permite un nivel permanente de humedad en la tierra y así las sustancias nutrientes actúan de forma constante.

Los resultados del experimento, sequía al margen, convencieron a la consellera, quien no descartó posibles ayudas si se presentan presentan proyectos sólidos. Aunque las hortalizas de Son Fortesa no se comercializan, Tomás Martínez asegura que en estos momentos la demanda de productos ecológicos es mayor que la oferta y cuenta con un «enorme potencial de negocio». La venta a pie de finca o especilizada se plantean como las modalidades de comercialización más idóneas para que el precio del producto no se dispare.

 
   
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