JOAN ESTRANY
ALARÓ.- ¿Quién dijo
que la agricultura ecológica no era
rentable? Gaspar Caballero seguro que no.
Desde hace 30 años el director de la Granja
Escuela de Son Fortesa (Alaró) intenta
convencer a agricultores y políticos de las
ventajas que el riego por sudación
proporciona a los nutrientes de la tierra y
por ende al cultivo. Unos manguitos
transpiran el agua de forma uniforme y
permiten, según el ecopayés, ahorrar
un 50% respecto al goteo.
Un tapiz de
compost, un huerto con ansias de
jardín, tomates y bulbos por doquier, este
es el favorecido aspecto que presenta en un
verano tan seco el huerto de Son Fortesa de
Alaró y eso que Caballero insitiste en que
no utiliza «ningún tipo de fitosanitario,
ni los que están permitidos en la
agricultura biológica».
Este sistema
y diseño de cultivos, conocido como
parada en crestall, su metodología
de riego (patentada por el propio
Caballero) y sus excelentes resultados en
la primera cosecha fueron el motivo de la
visita que congregó ayer por la mañana a la
consellera de Agricultura, Margalida Moner,
y al director de Semilla, Joan Simonet.
Huertos urbanos
El
diseño de parada en crestall es al
cultivo lo que el bonsai al árbol.
Mínimo espacio, máximo rendimiento. Las
aplicaciones de esta metodología tienen un
enorme potencial según Caballero ya que no
requieren de una gran extensión de
terreno.Ya sea en una maceta, en una
pastera, en un pequeño corral o en
el patio de un colegio cualquier lugar
sirve para crear una pequeña plantación.
En Alaró la experiencia se ha podido
desarrollar a mayor escala gracias al
convenio de cinco años que la firma de
calzado Camper, propietaria de la
possessió de Son Fortesa, y el
programa Cultura de Camp han alcanzado para
incentivar la agricultura ecológica entre
los jóvenes. Tomàs Martínez y el propio
Caballero son los padres espirituales de
esta granja taller en la en que estos
momentos se están formando 12 alumnos que
van desde los 'veinti' pocos a los
cincuenta y muchos.
De los efectos
'milagrosos' de este huerto, a base de
estiércol de cabra y gallina, dan fe las 37
lechugas apelotonadas en apenas 1,80 metros
cuadrados, que ayer contabilizaron los
asistentes. De hecho Gaspar Caballero
sostiene que con este sistema se puede
obtener en un cortó la rentabilidad
de una quarterada cultivada con
riegos convencionales.
El secreto,
según Caballero, reside en la
estabilización del riego, que permite un
nivel permanente de humedad en la tierra y
así las sustancias nutrientes actúan de
forma constante.
Los resultados del
experimento, sequía al margen, convencieron
a la consellera, quien no descartó posibles
ayudas si se presentan presentan proyectos
sólidos. Aunque las hortalizas de Son
Fortesa no se comercializan, Tomás Martínez
asegura que en estos momentos la demanda de
productos ecológicos es mayor que la oferta
y cuenta con un «enorme potencial de
negocio». La venta a pie de finca o
especilizada se plantean como las
modalidades de comercialización más idóneas
para que el precio del producto no se
dispare.