|
EL MUNDO OPINA
¿Cuántos muertos hacen falta?
No hay peor ciego que el que no quiere
ver, ni más majadero que el que antepone
sus intereses personales a salvar vidas
humanas. La carretera de Sant Antoni, esa
que los antiautopistas y los
partidos de Izquierdas no quieren dotar de
seguridad, se ha cobrado una nueva víctima.
¿Qué pasaría si el fallecido fuera familiar
o amigo de uno de estos anti todo lo que no
tenga que ver con su propio ombligo y sus
intereses partidistas?. No hay excusa,
ninguna excusa, para dejar de salvar vidas
humanas. Y más cuando, curiosamente, el
accidente de ayer se podría haber evitado
si la carretera de Sant Antoni hubiera
contado con una mediana. Una pequeña parte
de la sociedad pitiusa, incluidos algunos
dirigentes políticos, debería dejarse de
tanta tontería y apoyar sin ningún reparo
unos desdoblamientos que, algún día, les
podrían también salvar la vida a ellos.
|