Desde el Club Náutico Sant Antoni de
la Platja de Can Pastilla, su presidente y
portavoz Juan Noguera, confía en que los
restos de pintura que se vertieron en su
día al mar no fueran contaminantes. «Eran
pintura con certificado de garantías de la
U.E. y por ello confiamos de que estén
libre de toda clase de agentes
contaminantes de las aguas». De hecho,
según Noguera, no se conoce incidencia ni
efectos directos sobre la flora y la fauna
de la dársena del club.
El
problema de los vertidos que se ocasionan
de forma esporádica a las aguas del
interior del club se produce, según
Noguerra, por el cambio de pinturas al
adoptarse una pintura más blanda pero que
«no contiene plomo ni otras sustancias
tóxicas que antes eran comunes pero que ya
han sido prohibidas por las autoridades
comunitarias». Según el portavoz de esta
instalación deportiva, «no existe en estos
momentos ningún club náutico en Baleares
que tenga un sistema de recogida de aguas
residuales de varadero». Allí es la zona
donde se procede a pintar y a arreglar las
embarcaciones y, lógicamente, los residuos
producidos por esta actividad van a parar
al mar.
«No escondemos la
realidad de este problema», apunta Noguera
que recuerda que «hay clubs que optan por
esconder estas aguas y la vierten por la
zona trasera».