INDALECIO RIBELLES
PALMA.- La
Conselleria de Medio Ambiente sancionará al
Club Náutico Sant Antoni de la Platja de
Can Pastilla por los vertidos de pinturas
al mar.
Después de conocer a través
de las fotos publicadas por este diario el
impacto de este hecho sobre las aguas de la
dársena de este pequeño puerto recreativo y
de abrir el correspondiente expediente
informativo para analizar las causas de
este hecho, el departamento de residuos del
Govern ha comprobado la existencia de una
serie de irregularidades cometidas por la
empresa contratada por el club para pintar
las embarcaciones de los socios del club.
Un hecho que ha provocado la apertura del
correspondiente expediente sancionador.
La ilegalidad más notoria que se
producía es que ni la empresa que procedía
a realizar las labores de pintura, ni la
propia entidad náutica, estaban inscritas
en el correspondiente registro de empresas
autorizadas para la producción o
manipulación de residuos peligrosos, un
requisito indispensable para desarrollar
cualquier actividad industrial.
Como
señala el propio jefe de residuos de la
Conselleria de Medio Ambiente, Miquel
Colom, «los inspectores comprobaron que
para empezar el club no estaba inscrito en
este registro pero a veces sucede que es la
empresa que realiza estos trabajos la que
está registrada», asegura Colom.
Sin
embargo, los inspectores que abrieron el
correspondiente expediente informativo
comprobaron que «no exístía constancia de
que todos los residuos que esta misma
empresa manipulaba y generaba se entregase
a un gestor autorizado para su correcto
tratamiento, señala.
Fuera de
control
La Ley de Residuos
10/1998 obliga a que todas las empresas que
producen residuos o los generan tienen que
estar inscritas en el correspondiente
registro, única forma de garantizar que
tienen asignado el correspondiente gestor
autorizado para su posterior tratamiento.
«No cumplían lo que marca la ley y
no queda más remedio que sancionar», apuntó
Colom.
Como apunta este alto cargo
de la Conselleria que dirige Jaume Font,
«en el momento en que no se está inscrito
en el registro, la producción es ilegal, la
gestión que se haga de estos residuos es
ilegal y el vertido por fuerza tiene que
ser incontrolado porque no cumple con lo
que corresponde a una empresa productora»,
anota Colom.
La multa a la que se
expone la empresa encargada de pintar los
barcos, o el club en caso de
responsabilidad subsidiaria, no se puede
aún determinar ya que en primer lugar los
responsables de Medio Ambiente deberán
sopesar las alegaciones que presentarán los
presuntos infractores.
Pero como se
apunta desde la Conselleria de Medio
Ambiente estará en una horquilla que va de
los 600 a los 1,2 millones de euros.
Según reconoce el propio Miquel
Colom, «se tardará entre dos y tres meses
como mínimo en decidir sobre la cuantía de
la sanción pero en caso de que haya
recursos y se alargue todo el proceso, la
demora puede sobrepasar hasta el año para
resolver el caso de forma definitiva»,
apunta el jefe de residuos del Govern.
Para Colom los vertidos
contaminantes, «no son un caso aislado» por
lo que recuerda las obligaciones que tienen
las empresas que manejan esta clase de
residuos peligrosos de tener un gestor
autorizado para su recogida.
«Cualquier taller mecánico,
lavandería, productor de artes gráficas
tiene obligación de estar inscrito en el
registro», asevera Miquel Colom.