M. A. F.
PALMA.- El Parlament
aprobó ayer la Ley de Puertos dependientes
de la gestión de la Comunidad por la que se
regula el sector náutico, con la
introducción de un registro general de
amarres, la creación de la empresa pública
Ports de les Illes Balears y el
establecimiento de un régimen sancionador.
La aprobación de esta ley, que se
produce en la última sesión plenaria que
celebra el Parlament antes del periodo
estival de inactividad legislativa, supone
el levantamiento inmediato de la moratoria
de puertos deportivos, lo que da vía libre
a los 10 proyecto de ampliación o nueva
construcción que permanecían congelados.
La Cámara autonómica aprobó el
proyecto legislativo con los votos del PP y
UM, después de que el grupo popular
rechazara mayoritariamente las enmiendas
del PSIB-PSOE, el PSM y EU-EV.
La
aprobación del dictamen de la Comisión de
Ordenación Territorial se estructuró en
tres debates consecutivos en los que el
grupo mayoritario en el Parlament aceptó un
total de seis enmiendas y tres
transacciones de las 34 presentadas por el
PSIB, las 30 del PSM y las 29 de Esquerra
Unida-Els Verds.
Los diputados de la
oposición reiteraron su petición de que el
proyecto legislativo fuera devuelto al
Govern por considerar que su contenido es
perjudicial para la preservación del
entorno natural de la costa balear, la
falta de una planificación general, el
protagonismo que el texto concede a la
iniciativa privada y el menoscabo de las
competencias municipales, según expusieron.
«Es una equivocación total prescindir de un
plan director sectorial de puertos
deportivos», argumentó la diputada del PSM,
Maria Antònia Vadell, quien reiteró así una
de las demandas que había realizado la
portavoz adjunta de EU-EV, Margalida
Rosselló.
Los
proyectos
Ambas parlamentarias
coincidieron en expresar su temor a que
esta Ley permita la construcción de puertos
sin límite de cantidad, ni restricciones en
la ubicación.
El representante del
PP Gaspar Oliver desestimó las demandas de
la oposición de un plan director sectorial
porque consideró que obedecían a un rechazo
a la construcción de nuevas instalaciones,
para lo que, según insistió, es innecesario
cualquier planeamiento general.
Entre
los proyectos de puertos deportivos que
estaban congelados y que ahora tienen más
posibilidades de salir adelante están los
de S'Estanyol, El Molinar, Cala Gamba y
Puerto de Sóller. El resto de iniciativas
presentadas en los últimos diez años son
los puertos de Sa Colònia de Sant Jordi,
Portocolom, Cala Bona, Cala Rajada, Son
Serra de Marina y Andratx.
Por otra
parte la nueva ley prohíbe disfrutar de un
amarre durante un periodo superior a los 30
años y actualizará el canon correspondiente
a dársenas deportivas a medida que sea
preciso renovar las concesiones hoy en
vigor.