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EL MUNDO OPINA
Una ley que rebaja el rigor
Los máximos responsables del Plan
Nacional de Drogas felicitaron la pasada
semana al Govern autonómico por la Ley de
Drogodependencias ya aprobada en el
Parlament y que entrará en vigor a
principios del próximo mes de julio. La
felicitación ha sido por un doble motivo:
por sacar adelante una ley moderna y
avanzada que incide de forma especial en
las políticas preventivas y, en segundo
lugar, por haberlo hecho con seis meses de
antelación sobre la estatal, que entra en
vigor el 1 de enero. Probablemente hubiera
sido deseable una mayor coordinación entre
la normativa autonómica en materia de
consumo de tabaco en lugares públicos y la
legislación estatal que es la que, en
definitiva y al final, prevalecerá por
obvias razones de jerarquía normativa. El
artículo sobre la prohibición de fumar en
bares de menos de 100 metros cuadrados
queda invalidado por la ley estatal pero
ello en ningún caso resta mérito a la
iniciativa del Govern que se ha mostrado
pionero en declarar la guerra al tabaquismo
y a las adicciones en general.
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