MAYTE AMORÓS
PALMA.- Cristóbal
Serra Simó vive entre la soledad de sus
múltiples libros, discos y cuadros. Quizá
los astros eligieron en sus apellidos esa
's' al cuadrado que refleja su soledad
elevada a la segunda potencia. Me recibe en
el salón de su casa. Al fondo, al lado de
la ventana, luce su premio Ramon Llull y
sobre la mesa reposa el libro Espejo de
la Astrología, una traducción propia de
la obra de Max Jacob.
Me siento
frente a él y espeta «eres Escorpio, la
luminosidad de tus ojos es propia de las de
este signo» y su primera radiografía sobre
mi naturaleza astral me sirve de antesala
para preguntar por la ambigüedad del título
de este libro: «refleja el saber
astrológico pero de una forma literaria,
cualidades de las antiguas especulum
(las precedentes de las enciclopedias)
de la Edad Media donde se recogían todos
los conocimientos de la época», responde
Serra.
Poeta
vanguardista
Desde joven,
Cristóbal Serra tiende a buscar «libros
raros y si van a contracorriente, mejor».
No lo hace metódicamente, asegura, sino que
«es mi inclinación». Esta inherencia le
llevó hacia esta obra póstuma de Max Jacob,
un poeta vanguardista que se dedicaba a la
astrología y a la cartomancia para
subsistir de la precaria remuneración de
los poemas. Instaló un consultorio en París
donde acudían, sobre todo, mujeres de la
alta sociedad y cuya experiencia le sirvió
para definir los perfiles de cada
signo.
«Lo he traducido
porque, además del rigor científico,
contiene valor literario, una gran riqueza
psicológica y es útil para las personas»,
asegura el traductor. En definitiva, un
libro donde Max Jacob hace un perfil de las
mujeres de cada signo zodiacal y que ya ha
sido tildado por algunos de misógino,
calificativo que Serra desmiente porque «si
se sabe leer, uno disfruta de los detalles
curiosos». Al respecto, el traductor de
Espejo de la Astrología destaca el
apartado Analogías «la parte más
lúdica del libro, un auténtico festín de la
imaginación que estimula la acrobacia
mental».
En su tarea de traducir,
Cristóbal Serra se define con «humildad
pero con el orgullo de ser traductor y
nunca traidor de la versión original». Como
autor lo tiene claro: «si los libros no
tienen alguna característica fuera de lo
común, no tienen por qué existir». En
ocasiones se ha ganado la fama de «orillero
del Infierno» pero él, entre risas,
puntualiza que únicamente quiere pensar
cosas peligrosas y bordearlas.
Cree
en la astrología porque está avalada por la
cultura milenaria, que conoce bien la
condición de sus hombres, y en el
ocultismo. En cambio, se distancia de los
libros que le constriñen. «Mis manías
librescas ya las conocen todos y la próxima
será la edición del libro del filósofo
chino Chunangsé, adelanta.
Libro en
mano, Serra asegura que es éste es una
forma de conocerse, de prever la
compatibilidad con los demás , «un valor
inestimable como ayuda para descifrar
nuestra vida y orientarla».
Los
astros orientan pero no coaccionan.
Espejo de la Astrología enseña a
cada signo una entidad psicológica
definida, aunque reducida a la fecha de
nacimiento. Las clasificaciones son
arbitrarias como pueden serlo todas pero
¿pueden contener una parcela de verdad
práctica?