MARCOS TORÍO
PALMA.- Como parte de
un rompecabezas en busca de un sentido, la
colección de cerámica del Museo Diocesano
ha encajado en el orden y el concierto
gracias al trabajo de Elvira González
Gozalo. Ella ha sido la encargada de
catalogar las 154 piezas estudiadas en el
libro Col.lecció de ceràmica del Museu
Diocesà, el primero de la colección
Gresol que financia el departamento de
Cultura del Consell de Mallorca.
La
clasificación se ha realizado atendiendo a
la morfología de los recipientes. Se
crearon dos grandes grupos: los abiertos
(platos, fuentes y lebrillos) y los
cerrados (vasijas y tinajas). En un tercer
grupo estarían los azulejos.
Elvira
González explicó ayer que la mayoría de
piezas forman parte de la llamada Colección
Campaner, legada al Museo por su
propietario Alvaro Campaner i Fuertes a
finales del siglo XIX sin ningún protocolo
concreto, algo que ha dificultado la tarea
de la catalogación.
Las piezas más
antiguas son los llamados piatti di
pompa, platos ornamentales salidos de
talleres de Manises y Cataluña durante el
siglo XVI y principios del XVII. El resto
de estos utensilios se ha clasificado en
seis grupos atendiendo al motivo decorativo
que aparece en su base.
En cuanto a
las tinajas -a falta de documentación que
lo certifique- Elvira González se inclina a
pensar que provienen de la Catedral de
Mallorca. Llegaron de un taller barcelonés,
se usaron para el transporte y su fecha de
fabricación se remonta a la época
medieval.
Por lo que respecta a la
colección de azulejos, su origen se sitúa
en los siglos XVI y XVII y procedía, sobre
todo, de Barcelona y Valencia, y en menor
medida, de Toledo, Sevilla y Mallorca.
El libro, del que se han publicado
500 ejemplares, presenta una foto en color
de cada pieza acompañada de una ficha
descriptiva que contiene datos usados en la
catalogación.
La Fundació «Sa Nostra»
también ha colaborado en la elaboración de
la obra y su director gerente, Andreu
Ramis, destacó lo que supone la
«recuperación de unas piezas excepcionales»
gracias al «rigor, meticulosidad y
atracción por las artes menores» de Elvira
Gonzalo.
Las piezas -algunas
restauradas- se exhibirán en el Museo
Diocesano que abrirá sus puertas el próximo
año, según anunció el delegado diocesano de
Patrimonio, Pere Llabrés. De momento, se
encuentran en la sede provisional del
centro, ubicada temporalmente en la capilla
de Sant Pere.
Llabrés, además, dijo
que «no hay fecha» para la presentación de
la obra que Miquel Barceló prepara para la
Catedral. Zanjó el tema con un escueto:
«Estamos trabajando en ello».