J. R. R.
PALMA.- Una investigación
desarrollada por el grupo de paleontología
del Instituto Mediterráneo de Estudios
Avanzados (IMEDEA, gestionado por el Centro
Superior de Investigaciones Científicas y
la Universitat de les Illes Balears) ha
permitido concluir que la llegada de la
civilización humana a Mallorca y a Menorca
se situaría en el tercer milenio antes de
Cristo, «mucho más tardía» de lo que se
estimaba.
Durante los últimos tres
años, este grupo de trabajo ha avanzado en
el conocimiento de la evolución del género
Myotragus balearicus, una especie de cabra
que vivió en Baleares en el Cuaternario,
para tratar de precisar cuáles fueron las
causas y la cronología de su
extinción.
La investigación que ha
permitido desarrollar algunas conclusiones
sobre los primeros asentamientos humanos en
las islas que suponen un giro radical a las
hipótesis vigentes. La investigación apunta
a que un cambio climático global en el
Plioceno Superior pudo ser factor clave en
la evolución del Myotragus.
Una
revisión de los restos paleontológicos y
arqueológicos indica que la coexistencia
entre el hombre y Myotragus tuvo que ser
muy corta y que una colonización humana muy
tardía en las Baleares fue la causa más
probable de su extinción.
De forma
paralela, se ha podido colegir que la
llegada de la civilización humana a
Mallorca y Menorca fue anterior al año 2040
antes de Cristo y posterior al 3000 antes
de Cristo, ya que han hallado «indicios muy
sólidos» que apuntan a que no había humanos
en Mallorca hacia el año 3000 antes de
Cristo.
El equipo de
Alcover
La hipótesis de los
investigadores, dirigidos por el doctor
Josep Antoni Alcover, en el marco de la
tesis doctoral del arqueólogo Damiá Ramis,
supone un giro respecto a los modelos que
sobre los primeros asentamientos humanos en
Baleares.
Según esta hipótesis, la
llegada de los primeros humanos a las Islas
fue mucho más tardía de lo que se creía.
Hasta ahora se situaba en torno al 5600
antes de Cristo o incluso anterior a.
C.
El equipo se centró especialmente
en la revisión de las pruebas que apuntaban
a la supuesta coexistencia entre Myotragus
y hombre y en el análisis de las evidencias
de presencia humana en Baleares anteriores
al año 2000 antes de Cristo.
El
equipo ha revisado todas las dataciones
radiocarbónicas que fundamentaban las
hipótesis previas y algunos restos que
supuestamente confirmaban la presencia
humana en dos yacimientos: la cueva des
Moro, en la costa de Manacor, y el Coval
Simó, en el Puig Major.
Se han
investigado además los micromamíferos que
convivieron con el Myotragus, se ha tratado
de ampliar el registro fósil paleontológico
de aves y se ha contribuido al estudio de
la fauna prehumana de una serie
invertebrados como los moluscos.
Los
investigadores han estudiado la cronología
de la extinción de la microfauna de
mamíferos de las Baleares y han llevado a
cabo el estudio de los murciélagos fósiles
de Ibiza, donde han descubierto una elevada
diversidad específica previa a la
colonización humana.
Se ha podido
describir, también en la Pitiusa mayor, una
nueva especie de ave ya extinguida, un
rascón, que evolucionó en condiciones de
insularidad: el Rallus eivissensis. En el
caso del Myotragus, que ejemplifica el
proceso evolutivo de un mamífero aislado
durante más de cinco millones de años, el
estudio señala que el cambio más profundo
en la evolución de la especie está
relacionado con un cambio climático
global.