LORENZO MARINA
PALMA.- El
conflicto del pescado está desembocando en
guerras intestinas, dentro de su mismo
colectivo. Algunos pescaderos se toparon
ayer con una desagradable sorpresa al abrir
la puerta de sus pescadería del Mercado del
Olivar: palillos en la cerradura. Una
pescadera también se vio obligada a bajar
el pescado de su furgoneta.
Las
acusaciones van dirigidas hacia supuestos
piquetes dentro del colectivo de mayoristas
de pescados. Los mayoristas que se acercan
estos días a la lonja no son precisamente
bien vistos por su colectivo. Máxime cuando
el conflicto entre pescadores y pescaderos
se encuentra en una vía de punto
muerto.
Mientras tanto, la venta de
los pescadores directamente en la lonja
está encontrando cada vez una mayor
acogida. Las colas de público,
especialmente por las tardes, para comprar
el pescado mallorquín recién capturado
apenas tiene precedentes. En cambio, los
pescaderos traen el producto de la
Península para mantener la
presión.
Posturas
enfrentadas
Las posturas entre
unos y otros se mantienen irreconciliadas.
La verja instalada en la lonja para separar
a los mayoristas del producto no ha sido
vista con buenos ojos por éstos. Los
pescadores aseguran que la barrera se
mantendrá. En cambio, los mayoristas se
niegan a negociar mientras la barrera se
mantenga.
Por otro lado, el conflicto
que desde hace algunas semanas mantienen
pescadores y pescaderos en la lonja de
Palma está «perjudicando gravemente al
sector de restauración», según aseguró ayer
la Asociación de Restauración de la Pequeña
y Mediana Empresa a través de un
comunicado. Este colectivo agrupa a un
total de 1.800 bares, cafeterías y
restaurantes de Mallorca.
Dicha
asociación subrayó que el abastecimiento de
sus negocios «sólo se puede desarrollar
satisfactoriamente» a través del servicio
del Gremio de Mayoristas y Detallistas.
La Asociación de Restauración abogó
por una solución del conflicto «a la mayor
brevedad» para poder comprar a sus
proveedores habituales. No obstante, esta
asociación se decantó abiertamente por una
parte del conflicto -los mayoristas y
detallistas-, a los que consideran el único
servicio «válido para la correcta marcha
del sector».
Esta asociación de
restauradores insistió en que el servicio
de mayoristas y detallistas les permite
disponer de «una mejor oferta global del
producto», «una previsión y un ajuste de
precios» y, sobre todo, sin tener que
desplazarse hasta la lonja para
comprarlo.
La consellera de
Agricultura y Pesca, Margalida Moner, junto
al director general de Pesca, Miguel Angel
Calviño, y un nutrido equipo de
especialistas estudiarán hoy en detalle
todos los pormenores en torno al conflicto
del pescado. Eso sí, en el ánimo de la
Administración autonómica está la mediación
pero, en ningún caso, habrá
intervencionismo en este espinoso
asunto.