E. COLOM / H. PINTO
ANDRATX.-
Mañana de abril travestida de otoño. Capota
gris sobre el Ponent y el Nord. El cielo
también se ha enlutado por la muerte del
Papa y amenaza con aguar las firas de
Andratx y Muro. Mercaderes y políticos
temen lo peor: «es el típico domingo de
sofá y mando a distancia». Pero finalmente
se obra el pseudomilagro: la ciudadanía
responde y ambas firas registran una alta
afluencia de público.
En Andratx,
miles de vecinos se acercaron ayer al
castillo de Son Mas (imponente sede del
Ayuntamiento) para disfrutar de bailes
tradicionales, vestidos de época y
productos artesanales así como para comer
en la popular mostra de cuina
servida por restaurantes locales.
La
plana mayor de la política local recibió al
delegado del Gobierno, Ramón Socías, y a la
consellera de Obras Públicas, Mabel Cabrer.
En comandita, contemplaron el pique de
glosado tradicional y el baile folclórico.
Mientras, el salón de Plenos se llenaba de
niños embelesados por la exposición de
juguetes antiguos. Paradoja: el salón más
solemne de la vida municipal convertido en
rincón favorito de la infancia.
Entre
las doce y la una del mediodía, el complejo
alcanzó el pico más alto de visitas. Los
comerciantes se mostraron satisfechos por
la implicación de la gente y la buena
disposición del Ayuntamiento.
Desfile
de carros de época, animales de granja,
puestos solidarios y demostraciones
artesanales amenizaron la jornada de los
ciudadanos y volvieron a demostrar que las
firas también pueden arraigar en los
municipios turísticos.
Sant
Francesc
Viendo el cielo gris
que se extendía a lo largo y ancho de Muro
y de toda la comarca, pocos apostaban por
que la Fira de San Francesc iba a repetir
el éxito de otras ediciones, pero como bien
dice el alcalde murer, Miquel Ramis:
«Aunque el sol no estaba en Muro, el tiempo
sí que acompañó en la Fira».
Miles de
personas se desplazaron para impregnarse de
la artesanía, el ocio y las grandes
exposiciones de animales, elementos
diferenciadores de la Fira de Sant Francesc
de Muro. La comitiva de autoridades que
comenzaron a visitar la feria estuvo
nutrida. Además de los miembros de la
corporación municipal, con Ramis a la
cabeza, contó con la presencia del
conseller de Hacienda, Lluís Ramis de
Ayreflor, el conseller insular de Hacienda,
Miquel Ángel Flaquer, y el alcalde de Santa
Margalida, Antoni del Olmo.
Entre las
novedades de esta edición se encontraba una
gran carpa de la Conselleria de Medio
Ambiente sobre gestión ambiental y la
presentación en sociedad de un nuevo medio
de comunicación, la revista local Sa
Riba.
El claustro del convento
fue nuevamente el epicentro de la Fira,
donde se realizó la XVIII Mostra
d´Artesania en la que participaron maestros
artesanos venidos de toda la Isla, a
quienes se sumó la Escola d´Adults, que un
año más mostraron su trabajo.
En la
avenida Santa Catalina Thomàs se
concentraron las muestras de animales, así
como la exhibición de doma y la gran
exposición canina. En esa misma zona se
realizó la tradicional muestra de
maquinaria agrícola e industrial.
«De
todo lo que he visto en la feria quiero
destacar la masiva presencia de productos
mallorquines, que cada día tienen mayor
calidad y mejor aceptación entre los
consumidores y desde el Consell estamos muy
involucrados para realizar la promoción
necesaria para que así siga siendo» dijo
Flaquer.
Por su parte, el alcalde de
Santa Margalida se mostró sorprendido por
el alto índice de participación. «Ha venido
muchísima gente y estoy muy satisfecho por
mis amigos de Muro que sé lo mucho que se
han preparado y la ilusión que ponen en su
feria, la misma que ponemos los
vilers» dijo Del Olmo.