H. PINTO / M. CAÑELLAS
INCA.-
Miles de vecinos de Inca, Llucmajor y
Porreres celebraron un año más el fin de la
Semana Santa peregrinando hasta sus
respectivas ermitas en una emotiva jornada
marcada, sin duda, por la muerte del Papa
Juan Pablo II. El tiempo apareció también
vestido de luto, un domingo gris, de
aspecto triste, acompañó a los fieles de la
part forana que religiosamente
cumplieron con los populares
pancaritats.
En Llucmajor,
hubo fiesta por partida doble. La romería
hasta Gràcia sirvió para inaugurar la
renovada imagen del templo que, después de
3 años de obras, ha recuperado todo su
esplendor.
Alrededor de 1.500
llucmajorers iniciaron, a eso de las
9.00 horas, la subida al Santuario,
acompañados por los xeremiers de Sa
Marina. Una hora y media después los
primeros peregrinos iban ocupando los
bancos de la emblemática ermita -que ayer
se quedó pequeña- para asistir a la
liturgia y venerar la imagen de Nostra
Senyora de Gràcia. El oficio, que debían
concelebrar el vicario episcopal Andreu
Genovart -ausente debido al oficio en la
Seu-, el rector de la parroquia de Sant
Miquel, Jaume Puigserver; el superior de
los Padres Franciscanos, Francesc Quetglas
y el llucmajorer Antoni Vandell, tuvo
palabras para el Santo Padre al que se le
dedicó una plegaria.
Ausencias
Otro de los
ausentes de la jornada fue el president
Jaume Matas que tuvo que asistir a la misa
en la Seu. No obstante, delegó en la
consellera de Salud, Aina Castillo, el
honor de inaugurar oficialmente la
restauración de la ermita. Castillo entregó
a Sebastià Gamundí, el arquitecto
responsable del proyecto, un álbum
fotográfico de las obras del Santuario como
homenaje a su labor. A continuación las
autoridades allí presentes, entre los que
no faltó el alcalde Lluc Tomàs,
descubrieron una placa conmemorativa de la
importante reforma, que obligó a cerrar el
Santurario de Gràcia durante casi dos años
por peligro a los desprendimientos de las
rocas de la pared montañosa que corona el
Santuario, llamada Sa Falconera y sobre la
que se asienta el de Sant
Honorat.
Reapertura del
Santuario
Cabe recordar que no
fue hasta abril de 2004, aun sin estar
finalizadas las obras de asentamiento de
las paredes del entorno y la instalación de
una gran valla protectora, cuando se
reabrieron las puertas del templo en una
acto presidido por el Obispo de Mallorca
Jesús Murgui, y ante el fervor de los
llucmajorers.
Así, los actos
protocolarios dieron paso a los juegos
infantiles y a la multituinaria paella. Una
de las notas positivas a destacar de la
jornada de ayer fue la aparición de la
mujer del alcalde Lluc Tomàs que durante
meses ha permanecido ingresada en el
hospital y que quiso estar presente en un
día tan especial para el municipio. Su
recuperación, calificada de milagro, alegró
el día a muchos vecinos de Llucmajor.
Porreres fue otra de las localidades
que ayer puso punto final a la Pascua.
Según el alcalde Joan Sastre unos 2.000
porrerencs subieron a pie o a
caballo hasta el Santuario de Monti-sion.
La misa solemne, oficiada por Josep Ramon
Ortega, ensalzó también la figura del Papa.
Y Ortega, en su discurso, explicó los
diversos actos litúrgicos que iban a tener
lugar durante estos días.
A
continuación tuvo lugar el concierto de la
Filarmónica Porrerenca que este año celebra
su 30 aniverario.