Hemeroteca Agenda cultural Cartelera Titulares

Tienda Restaurantes De copas Loterías
 BALEARES
 24HORAS
 Opinión
 Illes Balears
 Palma
 Menorca
 Part Forana
 Deporte
 Cultura
 Ibiza y
 Formentera
 SUPLEMENTOS
 MundOcio
 La Economía
 Balear
 Fora Vila Verd
 EDICIÓN
 NACIONAL
 España
 Internacional
 Sociedad
 Economía
 Deportes
 Cultura
 Ciencia
 Tecnología
 60 segundos
 Edición
 impresa
 Catalunya
 Madrid24horas
 TIPO PORTADA
rápida
ultra-rápida
 OTROS
 Fotos del día
 Álbum
 Vídeos
 
  Lunes, 4 de abril de 2005 Actualizado a las 02:21
 

TENIS / CAYO VIZCAINO
Nadal pone en vilo al número uno del mundo

El mallorquin cae en cinco sets ante Roger Federer en la final despues de contar con dos de ventaja y 4-1 a su favor en el tercero El suizo acumula con la de ayer 18 finales consecutivas sin conocer la derrota

  A D E M A S
 «Pude ganar, pero Federer es el número 1»
 Entre los veinte mejores del mundo
 Nadal y Ferrero, cara a cara
Volver a portada >
Imprimir

JAVIER MARTINEZ

¿Cómo ganar a Roger Federer? La pregunta circula desde hace rato en el mundo del tenis. Sólo Marat Safin ha encontrado una respuesta desde finales del pasado verano, una anomalía en el estremecedor registro de 48 victorias y esa única derrota que presenta el suizo desde el arranque del Abierto de Estados Unidos, allá por el 30 de agosto.

Rafael Nadal ya había sugerido en serio respecto al método. Le venció en la tercera ronda de Cayo Vizcaíno, hace un año, en su único enfrentamiento hasta la formidable final de ayer en el mismo escenario. Esta vez el manacorí no fue tan lejos. Se quedó en una derrota en cinco sets, después de tener a la deriva al desde hace más de un año indiscutible número uno del mundo. El marcador, 2-6, 6-7 (4), 7-6 (5), 6-3 y 6-1, resume tres horas y 42 minutos de una pelea llena de alternativas, en la que el más joven finalista de las 21 ediciones del torneo se situó un par de veces a tan sólo dos puntos del triunfo.

Dentro de la lógica decepción que representa caer con el objetivo a tiro, todas las lecturas apuntan en una dirección positiva. Ya hecho a jugárselas con los mejores, como demostró con su triunfo en la Copa Davis ante Roddick e incluso con su derrota ante Lleyton Hewitt en los octavos de final de Australia, el chaval mantiene una proyección vertiginosa. Su primera final de un Masters Series, del quinto torneo más importante del calendario, se salda con cinco sets contra el grandísimo Federer, renacido cuando estaba dos sets abajo y 4-1 en el cuarto.

El helvético deambulaba por la pista, sometido al tenis proteico de su adversario. Había saldado el primer set con 20 errores no forzados, pero elevó drásticamente su rendimiento en el segundo. No le alcanzó tampoco para evitar que Nadal se impusiese en el desempate, presentando ya muy en serio su candidatura al triunfo.

Muy firme atrás, directo con la derecha y sin esconder el revés, el campeón este año en Acapulco y Costa de Sauipe obligó a que el poseedor de cuatro títulos del Grand Slam virase el rumbo. Acostumbrado a dominar con suficiencia desde el fondo, Federer apenas deja ver sus excelencias en la cinta. Maneja también los mejores recursos para alcanzar la red y volea con tanto mimo como aplica la diestra desde el fondo. Simplemente se siente cómodo sobre la línea.

No fue así frente a un chaval respondón en los intercambios, con un plus de agresividad desesperante para el suizo, quien ya había admitido en el prólogo sobre la incomodidad de tomarle la vuelta a un zurdo. Sólo se la encontró en la búsqueda a menudo insatisfecha de winners, 65 por 41, y en su mayor resistencia física y mental.

Estamos ante un hombre de 23 años, con cuatro grandes, y seis Masters Series en el morral, familiarizado con situaciones críticas, aunque la magnitud de su mano las deje en algo excepcional. Nadal, aunque cueste creerlo, está en su tercera temporada con los mayores y su máximo logro en los cinco Grand Slams disputados son los octavos en Australia del pasado mes de enero. Federer, nadie lo duda, está nominado para hacerse un lugar entre los mejores de siempre y su talento carece de parangón en la actualidad. Ahora bien, ¿quién era hace un lustro, la edad que le separa de su dignísimo contrario de ayer?

Había disputado dos finales, en Marsella y Basilea, con el 29º lugar del circuito como premio de fin de curso, además de perder en la lucha por el bronce en los Juegos de Sydney. Nadal, a quien le tocó seguir el camino de Moyà en 2003 y de Bruguera en 1997, ambos derrotados en la final de Miami, lucirá hoy como 17º del mundo en la lista de entradas y cuarto en la Carrera de Campeones, la que computa exclusivamente los resultados del año, y cuenta ya con una Copa Davis y tres títulos de la ATP (Sopot, en 2004, además de los dos conquistados esta temporada). Su horizonte inmediato es diáfano, pues en la temporada de tierra batida que esta semana arranca en Valencia apenas defenderá puntos, dado que pasó lesionado un estimable periodo del pasado curso.

Su resolución en instantes de máxima necesidad, como una bola de break en contra en el tercer set resuelta con un ace de segundo saque, el carácter competidor, la firme oposición ante un hombre que ya suma 18 finales consecutivas con los brazos en alto, son datos puntuales que añadir a la ya nutrida hoja de servicios.

Unicamente Marat Safin -ya con dos títulos del Grand Slam- en las semifinales del Abierto de Australia, ha logrado profanar la estela inmaculada de Federer en los últimos siete meses. Nadal se quedó en el intento. Pero eso sí, mostró, de forma elocuente, hablar el mismo lenguaje de la elite, de esa clase superior de la que ya forma parte de pleno derecho.

 
   
BUSQUEDAS

Otros buscadores
 LA VIDA MÁS FÁCIL
Hemeroteca
Agenda cultural
Cartelera
Restaurantes
De copas
Busca piso
Rutas de viajes
Callejero
Farmacias
Horóscopo
Televisión
Aeropuertos
Estado de la mar
Líneas Marítimas
Teléfonos útiles
Tráfico
Gasolineras
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES
Política de privacidad