LORENZO MARINA
PALMA.- Los
pescadores venderán el pescado directamente
al cliente en la lonja de Palma. Así lo
anunciaron ayer después del enésimo
desencuentro en el plazo de una semana con
los mayoristas. Mientras tanto, comer
pescado fresco mallorquín se ha convertido
estos días en una tarea
imposible.
Las posturas entre
pescadores y pescaderos siguen enconadas
una semana después de iniciarse el
conflicto. La instalación de una barrera
separatoria en la lonja de pescado ha
desatado el resquemor entre los mayoristas
del pescado.
Nada más toparse con la
verja en la lonja, los mayoristas se
negaron a comprar. Sin embargo, la
presencia de esta barrera, recién instalada
en la lonja de Palma, es algo común en
todas las lonjas del mediterráneo.
El
presidente de Opmallorcamar, Bernat Bonet,
aseguró ayer, en declaraciones a EL
MUNDO/El Día de Baleares, que mantendrán la
venta al cliente en la lonja hasta que no
se alcance un acuerdo. «Nosotros estamos
siempre abiertos a un diálogo con los
mayoristas. Pero la verja se mantiene»,
subrayó Bonet.
De acuerdo con las
previsiones de los pescadores, el pescado
saldrá hoy a subasta a partir de las 4.30
horas. La barrera permanecerá echada
mientras se celebre la subasta. La novedad,
en esta ocasión, será la venta directa al
cliente del pescado mallorquín
fresco.
Tras la celebración de la
subasta, a partir de las 9.30 horas, la
lonja se convertirá en un remedo de
pescadería. El boicot de los mayoristas a
la barrera será suplido con la venta
directa de los ejemplares recién capturados
a los consumidores. Todas las mañanas, de
martes a sábado, los clientes podrán
comprar el pescado recién capturado a las
organizaciones de productores.
El
pescado no sólo se venderá por las mañanas.
También se podrá comprar por la tarde, de
lunes a viernes, a partir de las 18.30
horas.
A través de un comunicado, los
pescadores se comprometieron a encontrar
nuevos canales de comercialización del
pescado mallorquín recién capturado. Así,
el presidente de Opmallorcamar se
comprometió a entablar «contactos con el
sector de la restauración de Mallorca». La
finalidad de estos contactos directores
entre pescadores y los restaurantes es
«ofrecer a los profesionales de dicho
sector pescado fresco en inmejorables
condiciones».
Sin embargo, el consumo
de pescado mallorquín en Semana Santa se ha
convertido en un objeto preciado. Máxime en
el momento culminante de la Cuaresma,
cuando el consumo de carne está vedado para
los católicos.
Si el boicot de los
mayoristas se mantiene, las subastas de
pescado de madrugada se declararán
desiertas. Por tanto, la organización de
productores pesqueros de Mallorca,
Opmallorcamar, pretende facilitar el acceso
a la lonja a todas las personas para
adquirir el producto. Asimismo,
Opmallorcamar anunció que facilitaría a los
restaurantes realizar los pedidos a través
del correspondiente departamento
comercial.
Este cúmulo de medidas de
los productores se ha desatado después de
la negativa de los mayoristas a pujar en
las subastas de pescado. La falta de una
barrera separatoria constituye una
excepción en Palma respecto al resto de las
lonjas de pescado del
Mediterráneo.
Recomendaciones
Hay una serie de recomendaciones
técnicas que aconsejan la instalación de
esta barrera en la lonja, algo que no han
asimilado aún los mayoristas de Mallorca.
Por un lado, hay una serie de razones
evidentes de higiene. La separación de los
ejemplares evita que sean manoseados por
unos y por otros antes de que el consumidor
se lo lleve a la boca.
No obstante,
la recomendación de la Dirección general de
Pesca no sólo se refiere a la sanidad del
producto. También hay motivos de salud
laboral que aconsejan separar la zona de
trabajo de las cofradías de pescadores de
los mayoristas.
El entorno del
pescado recién capturado ya es muy húmedo y
resbaladizo. Cualquier persona ajena,
provista de un calzado inadecuado, puede
ser víctima de un resbalón. Otro tanto
ocurre con las maquinas elevadoras que
descargan continuamente el pescado para su
salida a subasta.
Hasta el martes,
Palma constituía la excepción. Y la venta
electrónica empezó a implantarse a partir
del pasado año. Los pescadores también se
quejan de la subida del gasóleo, mientras
los mayoristas fijaban el precio a la baja
sin réplica alguna. Algunos de estos
compradores pactaban un precio tras
adentrarse por las dependencias de los
pescadores. Estos últimos han replicado por
medio de la autogestión. Una medida que ha
dejado a los mayoristas fuera de juego.