El conflicto entre pescadores y
pescaderos ha desembocado en un ultimátum.
Las cofradías se han conjurado para vender
el pescado hoy a toda costa, tal y como
pretendían hacerlo ayer. Si no lo
consiguen, lo regalarán.
Las
cofradías dijeron ayer «basta» al actual
procedimiento de subastas y la progresiva
tendencia a la baja con que los mayoristas
les compran el pescado. La instalación de
la verja separatoria no fue precisamente
bien encajada por los mayoristas. Se
negaron a comprar a través de la
valla.
El conflicto fue ayer a más.
Al no poder vender el pescado, las
cofradías de pescadores volvieron a puerto
y empezaron un paro. Las 10 toneladas se
almacenan en las cámaras frigoríficas de la
Lonja. Sin embargo, los pescadores se han
comprometido a vender hoy todo la
mercancía. Si los mayoristas se oponen a
comprarlo, se lo regalarán directamente al
consumidor.
El presidente de
Opmallorcamar, Bernat Bonet, defendió, en
declaraciones a EL MUNDO/El Día de
Baleares, la instalación de esta verja en
la Lonja de pescado. «Es una medida
sanitaria, para que no se toquetee el
pescado, y es una medida de seguridad, para
evitar los resbalones», puntualizó
Bonet.
En respuesta a las quejas de
los mayoristas, Bonet subrayó que, a través
de la valla, el pescado «se ve
perfectamente». Sin embargo, los mayoristas
no piensan igual. Hasta el momento, las
espadas siguen en alto. El principal
perjudicado en este conflicto es el
consumidor, por la ausencia de pescado
fresco. Máxime cuando la demanda en plena
Semana Santa va en aumento.