INDALECIO RIBELLES
LORENZO
MARINA
PALMA.- La Lonja de pescado de
Palma fue el escenario en la mañana de ayer
de un enfrentamiento entre pescadores y
mayoristas. De un lado, las cofradías
expusieron en los mostradores las piezas
recién capturadas. Del otro, los mayoristas
rehusaron comprar ejemplar alguno.
De
los insultos se pasó a las amenazas y de
ahí... a punto se estuvo de llegar a las
manos. La Lonja de Palma se convirtió en un
remedo de la pescadería de
Ordenalfabetix, de la aldea gala de
Astérix, donde el pescado se
convierte habitualmente en un arma.
A la presencia de la Guardia Civil se sumó
la de efectivos del Cuerpo Nacional de
Policía para apaciguar los ánimos. La
excusa propiciatoria fue la colocación de
una verja de dos metros de altura a la
entrada del recinto de subastas de la
Lonja.
Los compradores no asimilaron
esta medida. Los pescadores, en cambio,
defendieron a toda costa la presencia de
ésta para impedir el acceso del medio
centenar de mayoristas y compradores que
ayer, como cada madrugada, asistieron a las
4.00 horas a la subasta de la mercancía.
Consejo de la
Conselleria
Una medida que el
Govern a través de la Conselleria de
Agricultura y Pesca había sugerido ya desde
hace tiempo a las cofradías por motivos
higiénicos y de seguridad y que ayer,
éstos, decidieron poner en práctica. El
resultado fueron los incidentes antes
relatados y un plante de los compradores
que dejó ayer sin pescado fresco
mallorquín, y todo apunta que hoy también,
a todos los mercados y establecimientos
comerciales de Mallorca.
Más de 10
toneladas de pescado se quedaron ayer en
las cámaras frigoríficas de la Lonja a la
espera de poder ser comercializado. Por
contra, sí que se comercializó en los
comercios el pescado llegado de la
Península. Pero la verja de la discordia
que ayer provocó el estallido del conflicto
entre pescadores y mayoristas, es sólo la
punta del iceberg de la situación de
un sector que vive en una situación muy
delicada.
La razón de fondo que
llevó ayer a las cofradías a colocar este
dispositivo en la zona de subasta, con el
fin de impedir a los mayoristas el acceso a
la zona de venta, es que los pescadores
sospechan que la puja se adultera. Si
permiten el acceso, como hasta ahora, los
compradores saben la cantidad de pescado
capturado y pueden pujar a la baja el
precio de venta. De hecho,
Opmallorcamar, entidad que agrupa a
los pescadores de la Isla, hizo público
ayer un comunicado en el que apuntaba que
«los bajos precios de venta, unido al
aumento del precio del gasóleo han
provocado la introducción de cambios en la
Lonja para que el pescado que se vende en
subasta alcance un precio justo», anotaban.