JUAN PABLO BLANCO
ARTA.- El
proceso de regularización de inmigrantes
puesto en marcha en 2005 está provocando en
Artà que algunos empresarios hayan empezado
a despedir a trabajadores ecuatorianos
sin papeles. Así lo han hecho saber
a este periódico integrantes de la
Asociación ecuatoriana Luz de América, que
hace un mes se ha constituido
legalmente.
José Palomino llegó hace
5 años a España y se ha adaptado a la
tierra de acogida. Actualmente, trabaja
como ayudante en una funeraria del
municipio artanenc y, paralelamente,
preside la asociación, cuyo fin estriba en
acceder a todas las ayudas sociales
ofrecidas por el Consistorio y la
Administración pública.
No obstante,
la principal preocupación de Palomino y el
resto de la junta directiva de la
asociación se centra en los problemas de
sus compatriotas que intentan
regularizarse. El ecuatoriano pone en
evidencia la «falta de sensibilidad» de
algunos empresarios que han comenzado a
prescindir de los servicios de sus
trabajadores para liberarse de las
obligaciones que exige el nuevo proceso de
normalización migratoria. «Conozco
compatriotas que llevan cuatro años
trabajando en una empresa y en este momento
les están diciendo adiós. Creo que es una
situación injusta que la opinión pública
debe conocer», dijo Palomino.
En su
relato pone de manifiesto su inconformidad
por la forma en que algunos jefes no
quieren asumir las obligaciones exigidas en
el nuevo reglamento de Extranjería.
Concretamente se refiere a situaciones como
la de «un conocido que trabajaba en la
construcción, que se cayó de un andamio y
se lesionó seriamente la columna vertebral»
y, añade Palomino, «el jefe de la obra no
se preocupó en ayudarle con un euro para su
posterior recuperación».
40 socios
El representante suramericano
alude también a ciertas anomalías en este
proceso: «Es conocido el caso de un
compatriota mío al que le están ofreciendo
un contrato como empleado del hogar, aunque
él trabaja como oficial en la obra»,
La Asociación Luz de América nació a
finales de 2004, ya cuenta con 40 socios y
entre sus prioridades está acceder a las
viviendas de protección oficial. Sus
integrantes afirman que con sus propias
manos podrían llegar a edificar gran parte
de los terrenos del municipio.
Los
portavoces de Luz de América agradecen la
oportunidad que Artà les ha dado en aras de
buscar un mejor futuro de vida para ellos y
sus respectivas familias. «La gente nos ha
recibido bien y nosotros tratamos de
retribuir y aprender las costumbres de
ellos», señalan los integrantes de la
asociación.
La gran mayoría de los
ecuatorianos afincados en Artà trabaja en
la construcción, hostelería, carpintería,
pintura y otros oficios que demandan una
amplia mano de obra. Están dispuestos a
integrarse a las costumbres y cultura del
municipio, pero lo quieren hacer en
condiciones de igualdad.