M. R.
En cuanto al alcohol,
el estudio demuestra que ha habido un
descenso en su consumo. Los adolescentes
que beben de vez en cuando se sitúan en el
46%, mientras que la misma cifra en 1995
era del 51.
No obstante, José
Cardona, director del proyecto Home de
Menorca, explicó que la encuesta que han
efectuado para hacer un estudio comparativo
con datos del 1995 no contempla las
cantidades de alcohol que se
ingieren.
En su opinión, esta
cuestión es importante ya que, según marcan
otros estudios, los que beben lo hacen en
cantidades superiores a las de antes, «lo
que aumenta los conflictos sociales y
provoca mayores riesgos para la salud»,
dijo.
Otra de las conclusiones del
estudio de 2003 es que existe una estrecha
relación entre «salir de marcha» y beber
alcohol y por ello los adolescentes
consideran que su consumo ya está
normalizado y extendido entre las salidas
nocturnas.
Por último, Cardona hizo
especial hincapié en que los jóvenes no son
conscientes de los daños que el alcohol
puede acarrearles a largo plazo ya que no
existe el suficiente conocimiento de los
efectos que puede producir. Además, señaló,
que que los jóvenes piensan que por estar
legalizado, es «menos agresivo».