El colegio de periodistas de Cataluña,
es decir aquellos periodistas catalanes que
en él se hallan encuadrados, han solicitado
al presidente Maragall que garantice
la neutralidad de la futura televisión
autonómica balear, nuestra IB3, porque es
una TV publica cuya independencia se verá
al parecer gravemente comprometida -eso es
lo que barruntan aun antes de comenzar a
funcionar- por la externalización de buena
parte de sus programas, entre ellos los
informativos, y por haber embarcado en su
estructura a periodistas que han trabajado
con anterioridad para el govern de
Matas. No hay nada como ser
previsores y sacar el paraguas antes de que
llueva. Esos catalanes no sólo andan muy
puestos en razón sino que no les podremos
agradecer suficientemente sus
desvelos.
Está bien eso de que desde
la metrópoli se ocupen de vez en cuando de
las colonias. Es más, no existiendo aquí un
sindicato que merezca tal nombre, y que
defienda en nombre de la profesión a una
sociedad que va a verse, según se deduce de
la advertencia de los periodistas
catalanes, gravemente lesionada por se
supone que informaciones sesgadas y
mendaces que sin duda van a contravenir los
principios básicos de la más elemental
deontología periodística, alguien tenía que
poner los puntos sobre las ies y alertar
sobre las nefastas consecuencias de lo que
se ve venir.
No es la primera vez
que los periodistas catalanes dan muestra
de sus altas preocupaciones por lo que
ocurre en el mundo de la comunicación. Ya
en 1999 se anticipaban al futuro y
reclamaban la independencia de las
televisiones en general con esa visión de
la cuestión: «Cal reformar el model
actual per enfortir el sistema públic de
ràdio i televisió, el manteniment del qual
no ha de ser qüestionat. En primer lloc,
l'experiència demostra que el lliure mercat
no garanteix per sí sol les funcions
socials, culturals i polítiques que han
d'acomplir els mitjans audiovisuals en una
societat democràtica moderna. Per això
calen uns mitjans que garanteixin una
informació plural, independent i orientada
a satisfer els interessos dels ciutadans
abans que cap altre. En segon lloc, els
mitjans públics són imprescindibles per
garantir que tota la població podrà tenir
accés als serveis de radiotelevisió. I en
tercer lloc, són necessaris també per
garantir l'existència d'uns espais públics
que ajudin a transmetre als ciutadans la
consciència de formar part d'un col·lectiu
davant d'una oferta que tendeix a la
segmentació temàtica i a la globalització
cultural».
Pues muy bien. Ahora
lo que procede es que de inmediato esos
aguerridos periodistas, adalides defensores
de las libertades de los demás le pidan
también a Matas que le impida a Maragall, y
eso sí que está perfectamente comprobado y
lo ve hasta un ciego, que deje de utilizar
y manipular su TV3, y saldremos ganando los
de aquí. Amén.