JUAN RIERA ROCA
PALMA.- 36 centros
docentes de Palma han respondido a un
cuestionario presentado por expertos en
conflictos sociales en el entorno escolar
asegurando que han registrado casos de
violencia verbal (insultos y amenazas
graves) en sus aulas e instalaciones. 34
han respondido en la misma encuesta que se
han registrado casos de violencia física
contra sus alumnos en las inmediaciones del
centro. Estos datos, que no se pueden
acumular al ciento por ciento, dado que
algunas escuelas e institutos han
constatado que sufren ambos fenómenos,
suponen que casi 70 escuelas e institutos
de Palma, tanto del ámbito público como del
privado, han registrado de forma
significativa alguna de las variedades más
comunes de la violencia específica del
mundo docente y su entorno.
Esta es
una de las muchas y alarmantes conclusiones
de las jornadas que se han celebrado esta
semana en Palma, organizadas por el
Ayuntamiento, y en las que han tomado parte
maestros, profesores, trabajadores
sociales, policías locales, representantes
de las dos federaciones de asociaciones de
vecinos y de las asociaciones de padres y
madres de los centros docentes de la
ciudad.
Según el oficial de la
Policía Local, con amplía experiencia,
Antoni Gorrías, la elevada incidencia de
estos problemas se refleja también en datos
estadísticos como que casi el 40% de los
alumnos de escuelas e institutos
manifiestan haber sido víctimas alguna vez
de violencia, tanto en el exterior por
delincuentes juveniles, como de acoso por
compañeros, fenómeno denominado
bullying.
Gorrías, que fue uno
de los ponentes de estas jornadas, añadió
que el problema de la violencia escolar es
que el 77% de los casos no llegan a ser
nunca detectados y que la Policía Local, la
más cercana a esta problemática, solo llega
a conocer el 23% de las incidencias. La
mayoría de los casos en los que la Policía
interviene son insultos y amenazas a los
estudiantes.
La violencia verbal
supone el 65% de los motivos de
intervención en el entorno escolar. El otro
35% los constituyen casos de violencia
física, un 30% de los cuales son atracos a
los estudiantes en el entorno de los
centros docentes. El 60% de estas
agresiones las protagonizan sujetos solos.
El 4% de los agresores son chicas. La
inmensa mayoría de los agresores juveniles
son varones.
Mapa de riesgo
El oficial de Policía Local
señala que aunque falta por configurar un
mapa del riesgo de la violencia escolar se
tiene conocimiento de que las zonas más
«calientes» son la llamada «zona de los
colegios», en Son Rapinya y la «zona de los
institutos», junto a la Plaza del
Tubo.
También es una «zona caliente»
la zona de la Vía de Cintura, donde se
encuentra el Colegio San José Obrero, y la
barriada del Rafal Vell. Sin embargo, los
expertos esperan que a partir de ahora se
confeccione un mapa más real de este
fenómeno, poniendo en común -algo que no se
hace siempre- las denuncias y actuaciones
que reciben y llevan a cabo tanto la
Policía Local como la Nacional.
Más
difícil de detectar es el fenómeno que el
lector de más de 30 o 40 años recordará
como el de los abusones en las
escuelas, aunque ese mismo lector deba
acostumbrarse a reconocer la palabra que
denomina al fenómeno que tal vez sufran sus
hijos, tanto como sujetos pacientes como,
tal vez, como víctimas: el bullying,
o acoso entre alumnos. En este ámbito el
papel de los padres es crucial.
Otro
de los datos que se estudió en las
mencionadas jornadas señala que el 22% de
los centros docentes de Palma está llevando
a cabo acciones de formación de los padres
de los alumnos: el padre o la madre, con
frecuencia, es el último en enterarse del
problema. Si el padre o la madre están
preparados, fenómenos como el
bullying son mucho más fáciles de
detectar, aseguran los expertos.