ESTEBAN URREIZTIETA
PALMA.- «Lo
que ha hecho Fungairiño es un auténtico
despropósito», aseguró ayer taxativo el
juez Baltasar Garzón en referencia a la
denuncia que ha interpuesto contra él el
fiscal jefe de la Audiencia Nacional ante
el presidente de la Sala de lo Penal del
Tribunal. En ella, el representante del
ministerio público asegura que Garzón
podría haber cometido «un delito de
revelación de secretos» por las
afirmaciones presentes en su libro Un
mundo sin miedo (Plaza & Janés),
que fue presentado el pasado jueves.
Garzón realizó estas declaraciones
al término de una conferencia pronunciada
en la UIB, organizada por la Fundación
Iberostar y que llevaba por título La
función pública como alternativa
profesional.
Con respecto a la
actuación de Fungairiño, que le acusa de
revelar secretos exculpando a ETA, Garzón
señaló que «se trata de un caso bastante
pionero en nuestro país, ya que la denuncia
se interpuso antes de que se presentara el
libro». Y añadió el magistrado que «hay
ciertas personas que tienen el don de la
adivinación, cosa que yo no
tengo».
El magistrado escribe en su
nuevo libro, entre otras cosas, que «según
consta en los informes policiales», ETA no
buscaba una matanza en la estación de
Chamartín en Nochebuena de 2003. Asimismo,
el juez declaró que «algunos medios de
comunicación han utilizado esta denuncia
como coartada para arremeter contra la
Administración de Justicia».
«Es
torpe y triste»
En la Audiencia
Nacional, prosiguió, «no hay navajas, todos
hacemos lo que podemos y los fiscales
cumplen con su trabajo. Lo que es triste y
torpe es atacar a la Administración de
Justicia utilizando a Baltasar Garzón».
Con respecto a la desautorización
del fiscal general del Estado, Cándido
Conde Pumpido, a Fungairiño por su
denuncia, Garzón se limitó a decir que «no
puedo estar más de acuerdo con
él».
En cuanto al permiso solicitado
por el juez para marcharse 9 meses a
estudiar a Estados Unidos lo comparó «con
un parto» y aseguró que «el 1 de diciembre
estaré de vuelta en la Audiencia Nacional,
donde he estado 17 años y espero estar
otros 17».
Reconoció que «algunos» le
tildan de «juez estrella» o le reprochan su
«exceso de protagonismo», pero se definió
«más que como un juez estrella, como un
juez que ando bastante estrellado». Y
apostilló que «estoy donde estoy porque
merece la pena comprometerse con la
sociedad, no es una cuestión de tener
miedo, sino de plantearse con voluntad y
responsabilidad lo que se hace».
La «movilización»
En
otro orden de cosas, y circunscribiéndose
al tema central de la conferencia, hizo un
llamamiento a la sociedad española para que
no se movilice única y exclusivamente a
raíz de lo que publiquen los medios de
comunicación. Y para que esté siempre
dispuesta a reaccionar ante lo que crea que
es injusto. «Exactamente igual que hizo la
sociedad española ante la corrupción en la
década de los 90, cuando las encuestas la
situaban como una de las tres
preocupaciones más importantes de los
españoles».
El juez apeló a
este estado de alerta para que «se mantenga
el nivel de compromiso de la sociedad
frente a la función pública». Y apuntó que
«no soy catastrofista, soy realista. La
sociedad no puede instalarse en el sueldo
fijo y en la indiferencia». Y aseguró que
«quienes deben tener ese nivel de exigencia
con la comunidad en la que vivimos deben
ser los propios ciudadanos».
En esta
línea señaló que esta «indiferencia» no
sólo afecta a los ciudadanos, sino a las
instituciones, y puso como ejemplo negativo
a la ONU. Recordó un viaje que realizó a la
sede central de Naciones Unidas en Nueva
York durante su etapa como delegado del
Gobierno en el Plan Nacional sobre Drogas.
«Yo fui como un novato con mi discurso y
cuando llegué el embajador de España en la
ONU me dijo que la declaración ya estaba
hecha y que no me preocupara. Fui allí para
nada», aseveró.