PEDRO AGUILÓ MORA
PALMA.-El corte
de más de 70 kilómetros de carretera en
Mallorca y la suspensión de las
comunicaciones marítimas en todo el
archipiélago fueron las principales
consecuencias de la anunciada ola de frío
polar que ayer llegó a Baleares con nevadas
al nivel del mar y temperaturas de hasta 7
grados bajo cero en las cotas más
altas.
El viento y la nieve fueron
los grandes protagonistas de una jornada en
la que se batió el récord histórico de
consumo energético invernal, con 880
megavatios de potencia, y en la que no se
registraron incidentes importantes. Salvo
por una salida de vía de un autobús en la
carretera Valldemossa-Deià, sin mayores
consecuencias, los servicios de emergencia
tuvieron un día relativamente
tranquilo.
A las siete y media de la
tarde fueron reabiertas al tráfico las tres
carreteras del norte de la Isla que habían
sido cerradas al haberse formado grandes
placas de hielo. Sin embargo, solamente
podrán transitar por ellas los vehículos de
tracción a motor cuyos neumáticos hayan
sido previamente vestidos con
cadenas.
Por su parte, el Consell de
Mallorca optó a primera hora de la mañana
por impedir la circulación en la principal
vía de comunicación entre las localidades
de Andratx y Pollença, la C-710, que
recorre toda la Serra de Tramuntana. Al
cierre de esta edición permanecía cortado
el tramo entre el mirador de Ses Barques y
Sóller, de modo que no era posible acceder
a la zona de los embalses ni llegar al
monasterio de Lluc por este
camino.
La ola de frío llegó
acompañada de fuertes vientos de componente
norte, que alcanzaron puntas de hasta 104
kilómetros por hora (caso del faro de
Capdepera) y provocaron la cancelación del
tráfico marítimo con Ibiza y Menorca. En el
canal entre esta isla y Mallorca se
registró un fuerte temporal, con olas de
más de seis metros, que anoche aún no había
remitido. En el Port de Pollença, una de
las zonas más abiertas a los frentes de la
Tramuntana, el oleaje se dejó sentir con
una fuerza inusitada. Un testigo señaló que
hacia las 21.00 horas una ola se introdujo
800 metros por la carretera.
Hasta
el sábado
Tanto el Centro
Meteorológico de Baleares como la empresa
suministradora de electricidad, Gesa,
coincidieron en que la situación se
mantendrá a lo largo de los próximos días,
como mínimo hasta el viernes, en que la
cota de nieve pasará del nivel del mar a
los 300 metros. Las mayores precipitaciones
se prevén para el sábado, después de que
ayer no se registrara ni un litro por metro
cuadrado a lo largo de todo el día en
Palma, si bien en Lluc esta cifra ascendió
hasta los 22 litros.
El Govern, que
mantiene activado el nivel de emergencia 1
(el mínimo para este tipo de situaciones),
advirtió durante toda la jornada de que el
mayor peligro está en la formación de
placas de hielo en las carreteras, por lo
que pidió prudencia a los conductores, así
como que se informen de la situación en la
que se encuentran las vías por las que
piensan circular.
El Consell de
Mallorca puso en marcha un dispositivo de
500 personas y treinta vehículos en
vigilancia permanente, además de diversa
maquinaria, para hacer frente a los
percances que pudieran producirse en las
carreteras de la Isla.
El conseller
de Obras Públicas, Antoni Pascual, aseguró
que la situación no es «de emergencia
fuerte» y recomendó tranquilidad a los
ciudadanos. No obstante, recalcó que «no es
tiempo de hacer excursiones»
Los
operarios del Consell de Mallorca
trabajaron duro hasta primeras horas de la
tarde, retirando la nieve con
motoniveladoras, vehículos y palas para que
fueran accesibles lo antes posible, lo que
se consiguió en algunos casos.
A
pesar de los cortes, que afectaron -además
de a la C-710- a las carreteras
Alaró-Bunyola (por Orient) y
Valldemossa-Sóller, ningún municipio de
Mallorca quedó incomunicado por las
nevadas, que no llegaron a cuajar en Palma
pero que fueron muy intensas en zonas
situadas a escasos 300 metros de altura,
como es el caso de Valldemossa.
Por
otra parte, las asociaciones agrarias Asaja
y Unió de Pagesos, mostraron su
preocupación por los efectos que la ola de
frío que azota Mallorca pueda tener sobre
la germinación de los cultivos de patata en
Sa Pobla.
Tanto el presidente de
Asaja, Biel Company, como el secretario
general de Unió de Pagesos, Pere Calafat,
señalaron que las nieves caídas ayer sobre
los campos poblers no afectaron a la
cosecha de los tubérculos.
«Si las
temperaturas y las precipitaciones siguen
como hasta ahora y no bajan de los cuatro
grados bajo cero, los cultivos no se verán
mermados», manifestaron los responsables de
los sindicatos agrarios. Sin embargo, la
máxima preocupación es que el temporal de
nieve troque en una tempestad de viento.
Según Company y Calafat, este elemento si
que dañaría las patatas de Sa
Pobla.
Aparte de las bajas
temperaturas, las heladas previstas para la
madrugada del viernes al sábado constituyen
otra gran amenaza para el futuro de la
cosecha de patata poblera. A la
sazón una de las fuentes de ingresos más
importantes de la población
mallorquina.