Llevábamos tanto tiempo viéndolos
caminar por un cable finísimo y sin red,
siempre a punto de caer pero recuperando el
equilibrio como los grandes
Wallenda, que ya no pensábamos que
pudiera llegar el momento de la despedida.
Y sin embargo se veía venir desde hacía
años, sin duda desde el affaire Pere
Joan Cabot -cuando se crucificó al
entonces director de la emisora sin ningún
motivo sólido que justificase el
escándalo-. Al fin se la han cargado, y la
vamos a echar de menos, aunque el maldito
carácter isleño impedirá que nadie levante
la voz para quejarse (puedo vernos
encogiendo los hombros y murmurando
tanmateix, como tantas otras veces).
Ràdio Jove emite hoy su última
programación, después de quince años en
antena, y desaparece de las ondas para
convertirse en un hermoso recuerdo. Para
muchos desaparece una herramienta
imprescindible en nuestra evolución
cultural y personal, una emisora
entrañable, algo casera, que prestaba
atención a la música de artistas locales,
trataba temas de interés para los (no tan)
jóvenes, respetaba la cultura popular en
todas sus facetas, fue escuela de
periodistas y, además, mantenía un altísimo
nivel en su programación musical general.
Creo que ya dije aquí que, a según qué
horas de la tarde, Ràdio Jove tenía la
mejor selección del dial, por delante de
todas las demás emisoras de alcance
nacional.
Con Ràdio Jove desaparece
también Local d'Assaig, su programa
más veterano y un verdadero escaparate de
la música hecha en Balears durante estos
últimos quince años. Una entrevista diaria
durante tres lustros da para mucho, bueno y
malo, pero en un día como hoy nos
quedaremos con lo bueno, que fue mucho.
Imma Ribalaiga, a quien recuerdo
entrevistando con encantadora ingenuidad a
tipos demasiado duros como para hacer buena
música y decir algo inteligente sobre ella,
creó la base sobre la cual Mònica
Borràs primero, y luego Joan
Cabot, desarrollaron un programa
necesario y vertebrador de una escena local
que fue creciendo paralelamente al
perfeccionamiento de su fórmula. Un
informativo musical que escuchaban
básicamente los mismos miembros de los
grupos, es cierto, pero en el que
respondieron a sus primeras preguntas todos
los aspirantes a músico de varias
generaciones. Un programa de actualidad
local abierto a la música nacional e
internacional, que dejaba también espacio
en los últimos tiempos a nuevas voces
invitadas, especialistas en diversos
estilos y escenas como Joan Andreu, Don
Manolo Pinchadiscos, Ferran Vallès o
Biel Ferriol.
La radio y su
programa bandera sobrevivieron a mudanzas,
reajustes, vacíos de poder y precariedades
múltiples, pero cumplieron con su cometido
de informar educando, ocupando a menudo el
lugar de una radio pública que nunca ha
acabado de cuajar por aquí. Hoy es un día
triste para la música hecha en las islas.
Sintonicen esta tarde Ràdio Jove, aunque
sea un momentito, y háganle un simbólico
corte de mangas a la cultura del
politono-antes-muerta-que-sencilla, que
todo lo engulle. Ràdio Jove se despide hoy
como ha vivido, sin hacer ruido y sin
llamar la atención, pero con la cabeza bien
alta. Respeto.
Por lo demás, esta
noche es Nochevieja, se comen las uvas, se
tira confetti y se sale por ahí hecho un
pincel. Puestos a recomendar fiestas,
supongo que de lo más interesante
musicalmente hoy será la presencia de Dj
Undo, residente en The Loft
(Barcelona), en la Sala Fònica de Muro
(aunque, ¿quién busca pedigríes y
modernidades en una noche así? ¿Pondrá a
Boney M?). Y la víspera de Reyes le
toca a la competencia condal, con la sesión
de Dj De Mierda (residente del
Nitsa, el otro club que parte en Barcelona)
en el Perestroi-K de Inca.