J. R. R.
PALMA.- Las consellerias
de Salud y de Agricultura crearon ayer una
comisión de expertos que estudiará el
porqué del aumento de casos de animales
destinados al consumo humano en cuyas
muestras se han encontrado residuos de un
antibiótico, el clorafernicol, prohibido
desde 1994 para las reses, pero que sigue
teniendo usos médicos en seres
humanos.
La consellera de Salud, Aina
Castillo, presentó esta comisión, en la que
se integran además técnicos de la
Conselleria de Agricultura que dirige
Margalida Moner, de la Delegación del
Gobierno, para el control de la posible
entrada de materiales no autorizados por
vía portuaria, y el catedrático de
Bioquímica de la UIB y máxima autoridad
balear y europea en seguridad alimentaria,
Andreu Palou.
Esta comisión fue
creada ayer al confirmarse desde los
laboratorios centrales de la Agencia de
Seguridad Alimentaria (ESA) que se habían
detectado restos infinitesimales de
clorafernicol en animales de otras cuatro
granjas de Baleares: tres de pollos y una
ovina.
La consellera Castillo, que
dio ayer una rueda de prensa para informar
de estos extremos, recalcó que los restos
de clorafernicol presentes en la carne de
las muestras analizadas aleatoriamente.
Para dar idea de la baja concentración del
antibiótico, Palou dijo que las
concentraciones detectadas eran de entre
0,2 y 2,4 partes por billón. Es decir, que
para recoger un gramo de clorafernicol
habría que juntar 2,4 billones de gramos de
pollo.
Este antibiótico no se usa en
animales desde 1994 no porque sea malo,
sino porque se teme que si los humanos
comen carne con este medicamento
desarrollen resistencia a estas medicinas
cuando tengan que tomarlas por padecer
alguna enfermedad bacteriana.
Palou
añadió -subrayando las palabras de la
consellera- que esta campaña no tiene por
objeto que los habitantes dejen de comer
carne, ya que existe la total certeza de
que no hay ningún alimento de riesgo en el
mercado, sino actuar contra el fenómeno o
circunstancia que haya podido generar la
entrada del producto prohibido en la cadena
alimenticia del animal.
La consellera
y el experto aseguraron que las
instituciones tendrán tolerancia cero con
estas prácticas. Un técnico señaló que se
sospecha que el antibiótico podría haber
llegado en uno de los materiales con los
que se fabrica el pienso que comen estos
animales.
Por el momento -aunque las
cantidades son muy bajas- se han detectado
ya rastros de clorafernicol en siete
granjas. El mes pasado en una de pollos,
otra de gallinas para obtención de huevos y
en otra de cerdos. En la primera la
inmovilización de productos ha sido
levantada totalmente. En las otras dos,
parcialmente.
Ayer los resultados
llevaron al bloqueo de los productos de
otras tres granjas de pollos y una de
ovejas. Estos bloqueos se levantarán cuando
se compruebe que no hay ya presencia del
mencionado antibiótico en ninguno de los
animales que luego se convierten en carne o
producen huevos.