La vicepresidenta Rosa Estaràs optó por
encarar la polémica con espíritu navideño y
una cierta equidistancia. «Ojalá nunca
ocurrieran estas cosas», declaró a EL
MUNDO/El Día de Baleares, «todos deberíamos
tratarnos con respeto, tanto los políticos
como los medios de comunicación, para no
llegar a este grado de
crispación».
«No me parece bien la
falta de respeto, tanto por parte de unos
como de otros», agregó en referencia a los
reiterados insultos dirigidos por las
publicaciones del Grupo Serra contra el
diputado autonómico y portavoz del PP en
Petra. La vicepresidenta del Govern anunció
cuál será su deseo para los Reyes Magos
esta Navidad: «Que EL MUNDO y el Ultima
Hora se hagan amigos. Yo no tomo partido ni
por unos, ni por otros»,
enfatizó.
«Me remito a lo que haya
dicho el portavoz del Grupo Popular»,
indicó por su parte el presidente del PP de
Mallorca, Pere Rotger. Sólo tras saber que
Joan Huguet no había creído oportuno
valorar la ofensiva del Grupo Serra contra
el portavoz del PP en Petra, Rotger añadió
que Joan Font es «un compañero de partido
al que todos respetamos. Ojalá no
ocurrieran estas cosas, me gustaría que
todos fuéramos capaces de mantener el
respeto y el juego democrático, y hubiera
un mayor entendimiento entre los medios de
comunicación».
Pero ayer eran mucho
más significativos los silencios. «Yo no
quiero entrar, no conozco el contenido de
las declaraciones y hoy apenas he ojeado
los periódicos», afirmaba el diputado
autonómico Miguel Angel Jerez antes de
darse a la fuga por los pasillos del
Parlament.
Su compañero de partido
Miquel Munar prefirió no darse por aludido.
«No sería ético ni inteligente
pronunciarme», indicó, «no soy amigo de
Serra ni conozco lo suficiente a Joan Font
como para saber qué hay detrás de esta
historia». Munar apostó por resolver este
tipo de enfrentamientos sin tener que
acudir a los tribunales.