Bilbao EFE.-
ATHLETIC 4- MALLORCA 0
Athletic Club: Aranzubia; Iraola (César, min.81), Murillo, Prieto, Del Horno; Orbaiz (Tiko, min.63), Gurpegui; Etxeberria, Yeste, Ezquerro (Casas, min.83); y Urzaiz.
Real Mallorca: Moya; Cortés, Ballesteros, Ramis, Poli; Campano (Jorge López, min.85), Marcos (Delibasic, min.67), Farinós, Arango; Luis García (Tuni, min.60) y Jesús Perera.
Goles: 1-0, min.6: Yeste. 2-0, min.10: Ezquerro. 3-0, min.77: Gurpegui. 4-0, min.90: Yeste, de penalti.
Arbitro: Rubinos Pérez (Colegio Madrileño). Expulsó a Poli en el minuto 89 por doble amonestación, la segunda por la mano que significó el penalti que transformó Yeste. Además, mostró tarjeta amarilla al local Yeste, y a los visitantes Moyá, Marcos y Perera.
Incidencias: Unos 30.000 espectadores en San Mamés. Terreno de juego en buenas condiciones, aunque algo pesado. Décimo séptima jornada de Liga. En los momentos previos al choque, Fernando Lamikiz hizo entrega de una camiseta con el dorsal "10" a la familia José Antonio Agirre, jugador del club en los años 20 y primer lehendakari del Gobierno Vasco. En el descanso, el Athletic le impuso la insignia de oro y brillantes del club al presidente durante los últimos doce años de la Federación Vizcaína de Fútbol, José María Bañales.
Comentario: El Athletic Club continuó hoy con su escalada en la clasificación de Primera División al imponerse con una contundente goleada (4-0) a un flojito Mallorca que justificó en San Mamés su posición en la tabla.
El conjunto rojiblanco sigue en la línea de las últimas semanas en las que ha encadenado cuatro victorias seguidas (13 goles a favor y 1 en contra), tres de ellas en liga, y su octavo triunfo en los diez últimos partidos.
El Mallorca, por su parte sumó su tercera derrota consecutiva y mucho deberá mejorar sus prestaciones para salir de los puestos de descenso.
EL Athletic puso rápido tierra por medio. Como imbuido por el espíritu de Lieja ya para el minuto 10 se había puesto 2-0.
El primer tanto lo marcó Yeste en el minuto 6 de un precioso cabezazo con el que finalizó una combinación en la que Iraola fue el principal protagonista y quien centró sobre la cabeza de basauritarra.
Cuatro minutos después se cumplió la máxima de que cuando todo va bien las cosas salen rodadas. Así, un resbalón de Yeste al botar una falta se convirtió en una asistencia a Ezquerro, que en el segundo palo se adelantó a un defensa para fusilar a Moyá por bajo.
Apenas si se había iniciado el choque y el Athletic ya lo tenía casi decidido. Porque, además, el Mallorca daba la impresión de no estar para muchas cosas.
Tuvo suerte el equipo bermellón de no recibir un tercer tanto en un lanzamiento de Orbaiz desde la izquierda que se estrelló en el segundo palo.
Esa jugada, justo a la media hora de juego, pareció despertar a los Héctor Cúper, que gozaron de sus tres oportunidades para marcar, la más clara una en la que Aranzubia se adelantó a Luis García cuando éste se le iba a plantar solo delante de él.
Antes, Arango, que no llegó a rematar, y Ballesteros desaprovecharon sendas ocasiones en el segundo palo y a saque de córner, la jugada que más puso en problemas a la zaga local. Una oportunidad de Etxeberria a la contra dio paso al descanso.
En el comienzo del segundo tiempo fue el Mallorca el que se hizo con el control del juego y estuvo a punto de acortar distancias, pero a Arango se lo impidieron primero Prieto y luego Aranzubia en una buen colada en el área.
Siguió la misma tónica en el choque y parecía cercano el 1-2, pero no llegó porque Perera no estuvo fino en una jugada dentro del área grande y porque el equipo visitante era incapaz de traducir en goles su dominio y la relajación local.
Incluso fue Del Horno el que pudo marcar de un espectacular cabezazo en el ecuador de la continuación. Pasaba el tiempo, el Mallorca no conseguía acortar distancias y el Athletic finiquitó el encuentro con una preciosa combinación Ezquerro-Etxeberria-Gurpegui que el navarro acabó con una vaselina sobre la salida de Moyá.
Al filo del tiempo reglamentario, Yeste puso la guinda al transformar un penalti por mano de Poli.