El 20 de septiembre de 2002 la
Familia Miró retiró 17 obras de su
propiedad depositadas en la Fundación Pilar
i Joan Miró como muestra de su rechazo a lo
que consideraba un uso «partidista» y un
desprecio a la memoria del artista por
parte del gobierno del PP en el
Ayuntamiento de Palma, que en esas fechas
estaba gobernado por Joan Fageda.
La actuación de la familia
del artista responde a la decisión de no
renovar el contrato del anterior director
de la Fundación, Aurelio Torrente, tomada
por el equipo del gobierno del PP «sin
tener en cuenta la opinión del Consistorio
palmesano ni de los herederos del
pintor».
No obstante, la
destitución de Torrente fue sólo el
detonante de una larga serie de
desavenencias entre la familia Miró y el
Ayuntamiento de Palma.
La
mala relación de los herederos del legado
artístico con la corporación municipal se
venía manifestándose desde 2001, año en el
que la familia se opuso a que se presentara
una exposición de la diseñadora Agatha Ruiz
de la Prada en la Fundación Joan i Pilar
Miró.
La representación
municipal palmesana durante una muestra de
Miró en Nueva York también suscitó polémica
por las declaraciones de la familia, que
calificó de «provinciano» el comportamiento
de los representantes de Mallorca en la
ciudad norteamericana.
Otra de
las actuaciones que no les gustó a los
herederos fue la de por entonces concejala
de Cultura del Ayuntamiento de Palma, Carme
Feliu.
El 19 de septiembre de
2002 procedió a la retirada de dos de las
esculturas para evitar, según sus propias
palabras, «hacer un espectáculo de
esto».
Al respecto, Joan
Punyet Miró, nieto del artista, manifestó
que «las actuaciones poco dignas» del
Ayuntamiento de Palma se «repetían una tras
otra». Es evidente que se ha intentado
evitar que la opinión pública sepa lo que
está pasando realmente, sólo quieren cerrar
rápido».
En sus declaraciones
a EL MUNDO / El Día de Baleares, el
heredero de Miró afirmó hace dos años
sentirse «profundamente herido por el poco
respeto de esta corporación hacia la
dignidad humana, la figura de Miró y el
patronato de la fundación».
Ahora, con el mismo partido
en Cort pero con nuevas figuras, como Cirer
y Araújo, los herederos de Miró se lo han
pensado mejor y las aguas vuelve a su
cauce.