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  Miércoles, 22 de diciembre de 2004 Actualizado a las 23:28
 

La familia retiró 17 obras durante la gestión de Joan Fageda


El 20 de septiembre de 2002 la Familia Miró retiró 17 obras de su propiedad depositadas en la Fundación Pilar i Joan Miró como muestra de su rechazo a lo que consideraba un uso «partidista» y un desprecio a la memoria del artista por parte del gobierno del PP en el Ayuntamiento de Palma, que en esas fechas estaba gobernado por Joan Fageda.

La actuación de la familia del artista responde a la decisión de no renovar el contrato del anterior director de la Fundación, Aurelio Torrente, tomada por el equipo del gobierno del PP «sin tener en cuenta la opinión del Consistorio palmesano ni de los herederos del pintor».

No obstante, la destitución de Torrente fue sólo el detonante de una larga serie de desavenencias entre la familia Miró y el Ayuntamiento de Palma.

La mala relación de los herederos del legado artístico con la corporación municipal se venía manifestándose desde 2001, año en el que la familia se opuso a que se presentara una exposición de la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada en la Fundación Joan i Pilar Miró.

La representación municipal palmesana durante una muestra de Miró en Nueva York también suscitó polémica por las declaraciones de la familia, que calificó de «provinciano» el comportamiento de los representantes de Mallorca en la ciudad norteamericana.

Otra de las actuaciones que no les gustó a los herederos fue la de por entonces concejala de Cultura del Ayuntamiento de Palma, Carme Feliu.

El 19 de septiembre de 2002 procedió a la retirada de dos de las esculturas para evitar, según sus propias palabras, «hacer un espectáculo de esto».

Al respecto, Joan Punyet Miró, nieto del artista, manifestó que «las actuaciones poco dignas» del Ayuntamiento de Palma se «repetían una tras otra». Es evidente que se ha intentado evitar que la opinión pública sepa lo que está pasando realmente, sólo quieren cerrar rápido».

En sus declaraciones a EL MUNDO / El Día de Baleares, el heredero de Miró afirmó hace dos años sentirse «profundamente herido por el poco respeto de esta corporación hacia la dignidad humana, la figura de Miró y el patronato de la fundación».

Ahora, con el mismo partido en Cort pero con nuevas figuras, como Cirer y Araújo, los herederos de Miró se lo han pensado mejor y las aguas vuelve a su cauce.

 
   
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