JAVIER JIMENEZ DIAZ
PALMA.- Uno
de los historiadores con más prestigio de
la larga historia de las Islas, Alvaro
Santamaría, falleció ayer en Mallorca, en
la que vivía desde 1943, a los 87 años de
edad. Su obra científica es una de las más
consolidadas de todo el panorama balear en
lo que se refiere a la investigación
histórica y a la promoción de actividades
culturales y docentes. Entre los títulos
más destacados de su legado se encuentran
Ejecutoria del Reino de Mallorca,
Historia de una marginación y
Nueva Planta de Mallorca, publicada
en 1989.
Santamaría nació en una
pequeña localidad de Castellón de la Plana,
en Borriol, allá por 1917. Su carrera fue
ascendente y fulminante. Hasta principios
de los años 40 estuvo en su comunidad
natal. Pero en 1943, este historiador
recaló en Mallorca al obtener su destino
como catedrático del Instituto Juan Alcover
primero, y del Ramon Llull,
después.
Este historiador impartió
clases en estos dos centros hasta los años
setenta. Pero fue en 1972 cuando se
convirtió en el primer director del centro
de la UNED de Baleares en una época
incierta para esta institución. Su labor
fue digna de admiración y no pasó
desapercibida para nadie.
Algunos
años más tarde, en 1977, Santamaría fue el
buque insignia de la novedosa, por
entonces, Facultad de Historia de la
Universidad de les Illes Balears (UIB), que
se encontraba en sus primeros años de vida.
En ella ejerció la labor de Catedrático de
Historia Medieval.
Cargos
académicos
Además, Santamaría
ostentó varios cargos académicos de
bastante importancia y prestigio en las
Baleares, para los que se pensó siempre en
él sin ningún tipo de duda. Entre ellos
destaca su participación como miembro de la
Comisión Permanente de los congresos de
historia de la Corona de Aragón, Académico
de honor de la Reial Acadèmia Mallorquina
d'Estudis Genealògics, Heràldics i
Històrics y socio de honor de la Societat
Arquelògica Lul·liana, una institución
llena de solera dentro del marco cultural
balear.
También cabe mencionar las
múltiples distinciones que obtuvo entre la
que brilla con luz propia la Medalla de oro
de la Comunidad Autónoma que se le otorgó
por su gran labor realizada por las
Islas.
Para Alvaro Santamaría
Mallorca fue mucho más que su vida, fue su
pasión. Este historiados contrajo
matrimonio con una mallorquina y formó
parte de una familia muy respetable en
estas tierras, los Aguiló.
Este hecho
ha provocado que precisamente el Casal que
existe con el mismo nombre le rinda
homenaje después de su muerte. Como el
Casal Aguiló es la sede de la Societat
Arqueològica Lul·liana, tendrá una deuda
especialísima, a efectos de recordar a este
ilustre miembro que formó parte de la
familia donante y que en sus salas supo
animar múltiples encuentros académicos.