PALMA EFE.- El pleno del Consell de Mallorca (CIM) aprobó hoy de manera definitiva, con los votos a favor de PP y UM y del resto de partidos en contra, el Plan Territorial Insular (PTI), del que finalmente han quedado excluidas las áreas de reconversión territorial de Son Massot y Ses Planes de Calviá.
El responsable de Territorio de la institución, Bartomeu Vicens, justificó la suspensión de las citadas urbanizaciones, a través de una enmienda al PT aprobada por unanimidad, en el "cambio de idea" del Ayuntamiento de Calviá, que unas dos horas antes del pleno del Consell pidió la retirada de ambos proyectos.
Esta circunstancia fue tomada por los grupos del PSOE, PSM y EU-EV como ejemplo de que el planeamiento urbanístico de Mallorca de los próximos diez años está poco madurado y consensuado, lo que motivó la presentación de enmiendas a la totalidad, que fueron rechazadas con los votos de PP y UM.
Las parciales que presentaron PSM y EU-EV corrieron la misma suerte, con la variación de que el PSOE no las apoyó, para que no se interpretara que estaba a favor de algunas partes del plan.
Contra los argumentos de la oposición, Vicens consideró que el caso de Calviá es una prueba de la necesidad urgente de aprobar el Plan Territorial, del que recordó que permitirá definir el modelo urbanístico de la próxima década y poner fin a épocas de incertidumbre en este sentido.
Aunque aseguró que con el paso de hoy se culmina un debate iniciado en 1987, Vicens afirmó que el documento "no es la Constitución" ni "la Biblia", por lo que podrá ser modificado en el futuro, si las necesidades así lo exigen.
En cualquier caso, el llevado hoy a aprobación es un plan "ambicioso y complejo" y "fruto del mestizaje", pues se inició cuando gobernaba el Pacto de Progreso y se aprueba con PP y UM.
En su opinión, el documento urbanístico prevé un crecimiento ordenado, del 3,5 por ciento en plazas residenciales y del 1,25 por ciento en servicios generales (hospitales y escuelas, entre otros), en el que no tiene cabida la "brutal ampliación" prevista en el aeropuerto de Palma.
A estos crecimientos hay que añadir el de 2,8 por ciento que prevén las Areas de Reconversión Territorial, que está "condicionado", pues depende de que exista rehabilitación de determinadas zonas.
Precisamente, estas áreas, sobre todo las directas, que suponen el traslado de la edificabilidad de un lugar a otro, suscitaron duras críticas entre la oposición, que las calificó de urbanismo "a la carta", y se esgrimieron como razones para pedir la retirada del plan territorial y someterlo a una nueva fase de exposición pública, a fin de lograr un mayor consenso.
En este sentido, el portavoz socialista en estos temas, Antoni Alemany, se ofreció a negociar un nuevo plan que no incumpla, como a su juicio hace el actual, las cuatro grandes estrategias del futuro modelo territorial, entre ellas la protección de los espacios y la limitación del crecimiento de las plazas hoteleras.
Apostó en este sentido por una retirada de las previsiones de la autovía Inca-Manacor y la revisión del segundo cinturón de Palma, así como se actúe sobre el suelo vacante, a fin de impedir que algún día se lleguen a edificar las 150.000 viviendas que podría albergar.
En nombre del PSM, Antoni Alorda llegó a pedir un "referéndum" para determinar si realmente los ciudadanos están a favor del PT e instó al Consell a seguir el ejemplo del Consistorio de Calviá y exigir la unanimidad en temas territoriales.
Alorda calificó de "continuista y reaccionario" el nuevo plan, ya que supone seguir creciendo en base al "modelo de los años 70", en tanto que consideró necesarias las áreas de reconversión, siempre y cuando sean "de verdad", para zonas que realmente están deterioradas. Asimismo, recriminó los 10 chalés que se podrían construir en Lluc.
Margalida Rosselló, de EU-EV, criticó que el plan obvie un tema tan importante como la vivienda tasada y se mostró convencida de que el documento prevé un crecimiento residencial del 8 por ciento en los próximos dos lustros y que el número de plazas pase de las 1,4 millones actuales a los 3 millones en ese periodo.
Los grupos de la oposición también echaron en falta el informe de impacto ambiental que prevén las Directrices de Ordenación del Territorio -carencia que negó Vicens- y la construcción de nuevos campos de golf, con hoteles anexos.
Igualmente reprocharon la escasa participación en el diseño del plan, extremo que también negó Vicens, quien recordó que se han celebrado al menos 48 reuniones con otros tantos Ayuntamientos -ninguno de los cuales pidió una reducción del crecimiento en su municipio, aclaró- y hasta nueve comisiones de seguimiento del plan.
Por su parte, el portavoz del PP, Fernando Rubio, se congratuló de que el PTI supone poner fin a la incertidumbre urbanística y recordó que los grupos que lo han sacado adelante han sido los mismos que en su día fueron valientes con las DOT.
"Si no fuera por nosotros, estaría eternamente condenado a seguir encima de la mesa", agregó.
El debate sobre el instrumento urbanístico de la próxima década fue seguido por numeroso público en el pleno, que aplaudió las intervenciones de la oposición. Antes, en la calle, ciudadanos afectados por nuevas urbanizaciones se concentraron y abuchearon a los miembros del equipo de gobierno que entraban en el edificio.